Brasil se aleja de la carne argentina

La venta por parte del grupo brasileño Marfrig Argentina de la cabaña Pilagá a una empresa nacional, anunciada esta semana, ratificó la decisión de los inversores brasileños de irse desprendiendo de sus activos vinculados con la producción de carne vacuna en el país (ver gráfico).

El establecimiento productor de bovinos de la raza Braford, ubicado en Corrientes, había pasado en 2007 a manos de Marfrig. En su desembarco por tierras argentinas, el gigante brasileño también había adquirido el frigorífico Quickfood y un grupo de plantas ubicadas en el interior del país, entre ellas a la cordobesa Estancias del Sur, situada en la localidad de Unquillo.

A partir del buen momento que atravesaba la exportación de carne argentina en la primera parte de la década pasada, capitales brasileños y estadounidenses decidieron instalarse en el país. Así, en 2007 los inversores extranjeros llegaron a controlar un total de 14 plantas exportadoras, con una faena de 1,74 millón de cabezas anuales que representaba 12 por ciento de la faena nacional, según sostiene Ignacio Iriarte, analista del mercado ganadero.

“Seis años después, no operan ya capitales estadounidenses en el país y los brasileños han cerrado seis de las once plantas que operaban. Bajó la faena de los capitales extranjeros del 11,9 por ciento en 2007 al 5,70 por ciento del total, en los primeros cuatro meses del 2013”, comparó el analista.

Duró poco. En 2005, los frigoríficos argentinos exportadores tuvieron su último mejor desempeño como abastecedores mundiales de carne.

Llegaron a colocar en el exterior 490 mil toneladas, lo que representaba 24 por ciento de la producción total de carne. Fue la segunda marca histórica luego de 1972, cuando la participación de las exportaciones sobre la producción nacional de carne llegó a 31,4 por ciento.

En 2012, las exportaciones cayeron a 117.794 toneladas, lo que reflejó una caída de 76 por ciento en los últimos siete años. Actualmente, los envíos de carne al exterior representan menos del siete por ciento del total de la faena vacuna.

Lejos de pensar en un mercado de exportación intervenido y en una política de desaliento para la ganadería, que en cuatro años perdió 10 millones de cabezas, el frigorífico brasileño JBS decidió su arribo al país en 2005. El mayor operador de carne del mundo compró ese año a Swift, con plantas en Rosario y San José (Entre Ríos) y en años sucesivos se quedó con cinco plantas industriales, entre ellas el frigorífico Col-Car, ubicado en Colonia Caroya, que está sin operar desde 2010. En total, JBS invirtió más de 300 millones de dólares.

En 2006 llegó al país Marfrig, el segundo frigorífico más grande de Brasil y el cuarto procesador mundial de carne del mundo. En octubre de ese año, compró el frigorífico Argentine Breeders & Packers SA y en noviembre de 2007, Quickfood, propietario de las hamburguesas Paty. Luego sumó Best Beef, Estancias del Sur y Mirab. Entre noviembre de 2007 y agosto de 2008, la inversión de Marfrig en el país superó los 240 millones de dólares.

El último “veranito” que tuvo la exportación de carne argentina fue 2009, cuando en plena liquidación del stock ganadero la faena llegó al récord de más de 16 millones de cabezas. Ese año se enviaron al exterior 419 mil toneladas. Desde ese momento, la industria frigorífica exportadora profundizó su crisis económica, que la llevó a perder alrededor de 12 mil empleos en los últimos seis años.

El lugar de Nicaragua

El The New York Times reflejó, días atrás, el mal momento que atraviesa la carne argentina. Menciona que hace 10 años Argentina ocupaba el tercer lugar como exportador mundial, muy lejos del puesto 11 de la actualidad y que una década atrás ocupaba Nicaragua.