El mercado de los fungicidas
terminó siendo más que atractivo para el negocio de protección vegetal de Basf:
los 620 millones de euros que le reportó a la facturación la venta de
fungicidas en base a la molécula F500 (una estrobirulina) en 2008, se ubicaron
muy por encima de la expectativa que manejaban en la compañía cuando la
lanzaron en 2001.
Cuatro productos comerciales
contienen esta molécula obtenida de un hongo del género Strobilus:
Opera, Comet, Acronis (curasemillas) y Bellis.En 2002, la compañía alemana
había reportado ventas globales por unos 150 millones de euros. En sólo siete
años más se cuadruplicaron.
Un dato no menor es que América latina
aporta el 45% a ese resultado, por delante de América del Norte, que aporta
otro 36 por ciento.
Distribuido por cultivo, la soja
colabora con el 28% a la facturación de fungicidas basados en F500.
"Nuestra perspectiva es que
en tres años se duplicará la facturación", apuntó Diego López Casanello,
director de Agro y presidente de la compañía para la Argentina, Bolivia, Paraguay
y Uruguay. Esto ayuda a entender la decisión de la empresa de construir una
segunda planta en Alemania, gemela a la existente, para producir más F500,
principio activo de estos productos.
La planta, en plena construcción,
se encuentra en Schwarzheide, y será inaugurada en abril de 2010, con una inversión
de 150 millones de euros.
Para la región, el principio
activo fabricado en Alemania es formulado en la planta que la compañía tiene en
Guaratinguetá, en Brasil. En este país, Basf invertirá otros 50 millones de
euros para ampliar la capacidad de formulación.
Los directivos de la compañía
destacaron el buen resultado que el uso de fungicidas le está dando al
productor de soja, donde se estima que, a nivel nacional, cerca del 40% del
área está siendo tratada con esta tecnología, aunque con niveles diferentes:
mayor en el norte del país y menor en la región pampeana templada.
El resultado de la aplicación de
Opera en la soja, a partir de cinco años
de ensayos, que suman 540 y que abarcaron 112 localidades, es que la tecnología
le aporta al productor 300 kilogramos adicionales de poroto, lo que da una relación
costo-beneficio del orden de 2,5 a 1 o más.
"En la Argentina, nuestras
inversiones se orientan a continuar con un programa masivo de ensayos en todo
el país", apuntó a su turno Alex Gerding, gerente de Márketing de Agro.
En la compañía remarcan el efecto
positivo de Opera sobre la fisiología del cultivo, efecto que enmarcan en el
concepto de AgCelence: superior control de enfermedades, mayor tolerancia a
estrés, mejor calidad de grano y más rinde.
Por otra parte, Gerding adelantó
que los planes de Basf para el futuro es lanzar un producto nuevo por año. En
2009, la compañía presentó Heat, un herbicida basado en el principio activo
Kixor, que aplicado junto con el glifosato garantiza el quemado rápido y total
de malezas de hoja ancha, resistentes y tolerantes.
Se utiliza en barbecho o
presiembra en soja, maíz, maní y sorgo. Fue diseñado para ser aplicado con
glifosato y una de sus principales ventajas es ser compatible con todas las
formulaciones de dicho herbicida que se encuentran en el mercado, ya sean
sólidas o líquidas
Porque
en Alemania
Alexander Gerding, gerente de
Márketing de Basf para Agro, explicó que la decisión de emplazar su segunda
planta de F500 en Alemania obedeció a distintas causas. Primero, el hecho de ya
contar con los registros habilitados en ese país. Segundo, la sinergia
logística y de procesos que se produce con la ya existente. Tercero, menores costos
asociados, y cuarto, la baja incidencia del flete en el valor del principio
activo. Pero aclararon que eso no implica que no haya inversiones previstas
para la Argentina en el futuro.
(Nota publicada en la Edición de hoy del Semanario
Infocampo)