En un artículo publicado en Infocampo en los
primeros días de diciembre 09, el Ing. Gonzalo Vidal, coordinador del Foro
Nacional de Genética Bovina, afirmaba que la genética bovina argentina se
encontraba en ese momento “con los motores encendidos”, y preparada para
abastecer el medio local e internacional.
En la actualidad, y de la mano de un escenario
favorable para la actividad ganadera, esta afirmación cobra vigencia. Y según
destacó Vidal, el uso de genética -tanto en rodeos de cría como en cabañas-
aumentó en un 30% con respecto al mismo período de 2009.
Desde diciembre de 2009, y de la mano de lluvias y
recomposición forrajera, comenzaron a registrarse muy buenos precios en los
remates de invernada, con valores que durante febrero 09 superaron en muchas
ocasiones los $8.
Los vientres, en comparación con la zafra anterior,
llegaron en mejor estado corporal, que se reflejó en un destete más pesado y
con ejemplares de mejor calidad.
Mientras el año pasado los invernadores afilaban
el lápiz, y la principal variable de ajuste fue la alimentación, con una
perspectiva favorable en precios, los ganaderos apuntan a incorporar genética.
“Este panorama hace que los productores apuesten al pedigrí, porque la idea hoy
es ganar kilos, para aumentar el promedio productivo en el rodeo”, afirmó.
En el ámbito de las cabañas, este ajuste también
se sintió y pegó en los precios durante los remates 2009, porque se ajustó la
producción de reproductores registrados. “Las cabañas vendieron casi a los
mismos precios de 2008”, sostuvo.
Un punto que debe evaluarse en esta instancia es
la relación costo-beneficio, para no incorporar genética en un rodeo de calidad
regular.
Este punto adquiere mayor importancia con el
actual desplazamiento de la ganadería hacia zonas marginales. “El plantel base
de bovinos debe justificar el uso de esta tecnología y no debe
sobredimensionarse esta modalidad”, señaló.
En el primer trimestre de 2010, además de una mayor apertura de cabañas se
registra un incremento del 30% en inscripciones en la Sociedad Rural. “Existe
una mayor incorporación de genética por parte de las grandes cabañas
argentinas”, afirmó.
La evolución de los precios en la próxima
temporada de remates será un buen punto para analizar el desarrollo de la
genética. En este contexto de aumento de
precios en la hacienda, este incremento no se registró con la misma fuerza
en los vientres. “De todas maneras, si
se pueden adquirir vientres a precios relativamente normales es más factible
invertir en una inseminación o en un reproductor”, estimó.
Con respecto a estos valores, Vidal destacó que
comienzan a percibirse algunas señales en los precios en vaquillonas de la raza
Holando.
En el mercado externo, el profesional señaló la
apertura de barreras paraarancelarias en algunos mercados que habitualmente no
importan genética nacional. En este rubro, los principales destinos de semen y
embriones en América latina son Colombia, Ecuador, Paraguay, Brasil y Uruguay.
“En algunos casos puntuales, se exporta el animal en pie”, destacó.
En relación a otros mercados, Vidal señaló que en
la actualidad se están intercambiando protocolos con China, que es el paso
previo a la exportación. “Para ese destino debemos pensar en algún animal
promedio, que se adapte a esos esquemas productivos”, concluyó.
Andrés Lobatto
Nota publicada en la Edición de hoy del Semanario Infocampo