La Bolsa de Rosario tiene “más dudas que certezas” sobre la siembra de maíz

Como un eco de épocas en donde el maíz jugaba con desventaja vuelve a escucharse el “viene muy fría la campaña” en la Zona Núcleo, aseguraron los técnicos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). De acuerdo a sus sondeos, el panorama no es alentador: “Los rindes de indiferencia para campos alquilados vuelven a ponerse por encima de los 90 qq/ha, superando en algunos casos las medias zonales. Los insumos y las decisiones en campos propios están tomadas, pero en más del 60% de la región, donde se trabaja en lotes de terceros, no. La incertidumbre se traduce en que crece la opción por hacer barbechos abiertos. Se tratan de controles de malezas que permitirán sembrar tanto maíz como soja”, explicaron desde la BCR.

A punto de comenzar la siembra de maíz, la GEA advierte que la soja ha vuelto a ser considerada como la mejor opción. Según su relevamiento, la carga financiera y los costos que incrementaron los rindes de indiferencia del cereal parecen volver a arrinconarlo a su hectareaje del año pasado en la Zona Núcleo, 1 M de ha. Por eso, estiman que la oleaginosa le restará lotes. “Los rindes de indiferencia del maíz treparon de nuevo. Los arrendatarios deberán obtener maíces de 90 qq/ha para cubrir sus costos y en algunas zonas estos promedios superan la media histórica”, indicaron los especialistas de la GEA.

El trigo sufre un shock térmico
Las bajas temperaturas y las heladas ocurridas hace tres semanas provocaron graves daños en los trigos. Pero ahora, la preocupación pasa por las elevadas marcas térmicas. “Sacando esa semana, no hubo frío, situación que se ve en las marcas de las medias de las temperaturas que han quedado por encima de los valores históricos para julio. Desde entonces, la tasa de desarrollo del cereal, que copia la curva de crecimiento de las temperaturas, adelanta etapas”, contaron los técnicos. Por caso, en Córdoba, los trigos hace una semana que ya dejan notar el primer entrenudo, fase que normalmente se daría recién a partir de la semana que viene. Como consecuencia de las altas temperaturas, la etapa de macollaje se acorta, limitando a los trigos a unos pocos tallos y esto se traduce en una menor cantidad de espigas por planta, un componente esencial del rendimiento.

Actualmente, un 50% de los lotes del cereal se encuentra en muy buenas condiciones en la región núcleo. “A los trigales cordobeses, que fueron los más afectados, no les vendrían nada mal unos cuantos milímetros extra de agua para estar en óptimas condiciones. Si bien no es un factor limitante, empieza a notarse la faltante. En cambio, esta semana se estuvieron resembrando algunos lotes del noreste bonaerense por los excesos hídricos. El cereal del norte de Buenos Aires muestra un amplio comportamiento de acuerdo a las fechas en que fue sembrado. Los ciclos más largos, los sembrados temprano, están en mejores condiciones que los cortos, sembrados tarde”, detalló la GEA.

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