Desde Tandil, Sebastián Bigliante continúa, junto a su hermano, con este oficio que inició su abuelo, cuando vino desde Uruguay. Para que la actividad no se pierda, creó una escuela de alambradores que funciona en una institución salesiana.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo