La empresa pertenece a integrantes de la familia Blaquier, dueños del establecimiento La Biznaga, donde nació el emprendimiento porcino, y del ingenio azucarero Ledesma.

Creada en 1992, Pacuca SA llegó en 2005 a las 6.000 madres en producción bajo sistema de confinamiento, el triple de lo que tenían hacia 1997.

A un costo estimado entre u$s3.000 y 4.000 por madre, la inversión puede estimarse entre u$s18 y 24 millones. Contablemente, instalaciones como galpones y criaderos se encontraban valuados en $31,60 millones en el balance cerrado al 31 de octubre de 2005.

Con las nuevas inversiones, la productividad anual del establecimiento llegó a las 89.600 cabezas, lo que significó un aumento de 21% respecto del ejercicio precedente. Pero con el plantel de madres produciendo a pleno y en forma estabilizada, se esperaba que a partir de mayo de este año la productividad de la granja trepara a 12.000 capones mensuales.

La estrategia de la compañía apunta a la ultratecnificación en lo productivo y a la integración vertical en lo comercial.

En 2001 se asociaron con Aceitera General Deheza para formar Carnes Porcinas Seleccionadas, un joint venture con el cual las dos compañías salieron a colocar sus productos frescos en las góndolas de los supermercados.

Poseen una cantidad de marcas como Cabaña Argentina (fiambres), Casta Noble, Corral Pampeano, y De la Pulpería, entre otras. Con este portfolio de productos, están en cadenas de hipermercados como Jumbo, Makro, Disco y Plaza Vea.

La faena la realizan en Pork-Ind SRL, un establecimiento ubicado en San Andrés de Giles, que en 2005 faenó 230.000 cabezas, algo menos del 10% de la faena nacional. Con una situación nacional próxima al autoabastecimiento, el desafío es lograr exportar los productos, ahora que la Argentina detenta el estatus de país libre de la enfermedad conocida como Peste Porcina Clásica.

Info Campo