Dentro de sus argumentos presentados en una carta los jóvenes afirman:“Queremos dirigentes que sean verdaderos conductores del desarrollo en sus territorios, y no meros caudillos o lo que es peor: punteros políticos”. A su vez mostraron sus esperanzas. “Queremos que se rompa el pensamiento monolítico y uniforme, que se acepte la pluralidad de ideas, y que el mayor esfuerzo esté concentrado en la defensa de los productores y no en las disputas de poder interno”.
Tanto Motta como Rossi, quienes tuvieron un rol clave en el conflicto que el campo tuvo en el 2008 con el gobierno nacional, argumentaron.
“Creemos en los pequeños y medianos productores, en los agricultores familiares, en nuestros hermanos indígenas privados de la tierra. Creemos en los trabajadores que le ponen el hombro a la Entidad todos los días”.
Agregando que “Estamos cansados de las calumnias, de las injurias, de los contubernios y de la humillación entre compañeros federados”.

