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| Infocampo, noticias del campo

Los beneficios son ajenos

Pese a que el complejo oleaginoso se perfilaba como uno de los beneficiarios para participar en el negocio de los bonos verdes, ya se empezaron a plantear obstáculos a los proyectos del sector.

02.12.2005
Infocampo
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Semana de “cambio climático” si las hay: Lavagna sustituido por Miceli y Ginés González García entregando la presidencia de la COP 10 al canadiense Stéphane Dion, con honores (ver aparte).

El encuentro internacional realmente adquiere relevancia, cuando -por fin- la mayoría de los países industrializados decidieron consustanciarse con el cuidado del planeta y suscribieron el Protocolo de Kyoto, asumiendo el compromiso de minimizar la emisión de gases del efecto invernadero. La noticia incluía la posibilidad para aquellos países en vías de desarrollo de captar emisiones contaminantes y venderlas, mediante un bono de carbono, a aquellos países urgidos por mitigar su situación de contaminación interna. Así, los bonos verdes ya se están cotizando en Europa, a unos 22 euros.

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Esta oportunidad comercial para la Argentina está siendo pregonada por distintas instancias oficiales, como un llamamiento para que las empresas presenten sus proyectos. Si bien el discurso no está direccionado, se menciona al complejo agroindustrial como uno de los grandes beneficiarios del sistema.

Sin embargo, muy pocos proyectos son viables: la generación de energía, a partir de residuos de la cosecha, de biomasa es una opción; pero “aquí existe el inconveniente que la energía es muy barata en nuestro país; entonces, incorporar esta alternativa suele ser más costoso que seguir usando gas natural”, confió a Infocampo el coordinador de la Oficina Argentina de MDL, Nazareno Castillo. La generación de biodiésel, otra alternativa más que interesante para el país, también tiene su vuelta: “El problema es que no basta con la producción del combustible, hay que tener incluido en el emprendimiento una flota de camiones, que haya sustituido el uso de gasoil por el biodiésel”.

Bueno, pensemos en la forestación, una práctica absolutamente enmarcada en el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Pero… “tiene muchas complicaciones la presentación de estos proyectos; además, no debe haberse implantado nada en esas tierras desde 1990”, advirtió Castillo.

Para el caso de la SD, estimados lectores, me tomo todo un recuadro en la próxima página.

Ginés dejó la presidencia

“Si bien la Argentina es deudora financieramente, en el campo ambiental somos acreedores”, dijo -exultante- el ministro de Salud, Ginés González García, en una teleconferencia desde Montreal, minutos después de que el funcionario le entregara la presidencia de la Convención de las Partes del Protocolo de Kyoto a su par canadiense. Ginés aseguró ante el mundo entero que “el progreso económico es hoy un sistema centrado en el consumo, que promueve la obsolescencia precoz de los bienes para dinamizar la producción y que no tiene ya bases sostenibles, pues la corriente de desechos que genera no es soportada por la propia naturaleza”. En Buenos Aires, Homero Biblioni, subsecretario de Recursos Naturales, alentó a las Pymes del agro y la industria a que presenten sus proyectos MDL.

La captación de metano: ok

Después de lamentar que no haya “ningún proyecto aprobado que esté ligado al complejo agroindustrial”, Castillo informó que existen varias empresas “que están trabajando en la formulación de proyectos para feedlots porcinos, a partir de la utilización de biodigestores que reducen la emisión de metano”.

En este sentido, el economista de la Universidad de CEMA, Justo Erede, aseguró a Infocampo que “determinaciones experimentales indican que la pérdida energética como metano varía entre un 2 y un 12 % de la energía bruta ingerida (alimentos). Con una dieta de forrajes se pierde como metano aproxidamente el 6,5 de la energía bruta ingerida. En los feedlots, con dietas altas en granos, esta pérdida baja a la mitad (cerca de 3,5)”. La adopción de este sistema productivo “bajaría en un 10 % la producción de metano”, en comparación con la pastoril.

Marianela Garbini

mgarbini@infocampo.com.ar

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Los beneficios son ajenos

Pese a que el complejo oleaginoso se perfilaba como uno de los beneficiarios para participar en el negocio de los bonos verdes, ya se empezaron a plantear obstáculos a los proyectos del sector.

02.12.2005
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Semana de “cambio climático” si las hay: Lavagna sustituido por Miceli y Ginés González García entregando la presidencia de la COP 10 al canadiense Stéphane Dion, con honores (ver aparte).

El encuentro internacional realmente adquiere relevancia, cuando -por fin- la mayoría de los países industrializados decidieron consustanciarse con el cuidado del planeta y suscribieron el Protocolo de Kyoto, asumiendo el compromiso de minimizar la emisión de gases del efecto invernadero. La noticia incluía la posibilidad para aquellos países en vías de desarrollo de captar emisiones contaminantes y venderlas, mediante un bono de carbono, a aquellos países urgidos por mitigar su situación de contaminación interna. Así, los bonos verdes ya se están cotizando en Europa, a unos 22 euros.

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Esta oportunidad comercial para la Argentina está siendo pregonada por distintas instancias oficiales, como un llamamiento para que las empresas presenten sus proyectos. Si bien el discurso no está direccionado, se menciona al complejo agroindustrial como uno de los grandes beneficiarios del sistema.

Sin embargo, muy pocos proyectos son viables: la generación de energía, a partir de residuos de la cosecha, de biomasa es una opción; pero “aquí existe el inconveniente que la energía es muy barata en nuestro país; entonces, incorporar esta alternativa suele ser más costoso que seguir usando gas natural”, confió a Infocampo el coordinador de la Oficina Argentina de MDL, Nazareno Castillo. La generación de biodiésel, otra alternativa más que interesante para el país, también tiene su vuelta: “El problema es que no basta con la producción del combustible, hay que tener incluido en el emprendimiento una flota de camiones, que haya sustituido el uso de gasoil por el biodiésel”.

Bueno, pensemos en la forestación, una práctica absolutamente enmarcada en el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Pero… “tiene muchas complicaciones la presentación de estos proyectos; además, no debe haberse implantado nada en esas tierras desde 1990”, advirtió Castillo.

Para el caso de la SD, estimados lectores, me tomo todo un recuadro en la próxima página.

Ginés dejó la presidencia

“Si bien la Argentina es deudora financieramente, en el campo ambiental somos acreedores”, dijo -exultante- el ministro de Salud, Ginés González García, en una teleconferencia desde Montreal, minutos después de que el funcionario le entregara la presidencia de la Convención de las Partes del Protocolo de Kyoto a su par canadiense. Ginés aseguró ante el mundo entero que “el progreso económico es hoy un sistema centrado en el consumo, que promueve la obsolescencia precoz de los bienes para dinamizar la producción y que no tiene ya bases sostenibles, pues la corriente de desechos que genera no es soportada por la propia naturaleza”. En Buenos Aires, Homero Biblioni, subsecretario de Recursos Naturales, alentó a las Pymes del agro y la industria a que presenten sus proyectos MDL.

La captación de metano: ok

Después de lamentar que no haya “ningún proyecto aprobado que esté ligado al complejo agroindustrial”, Castillo informó que existen varias empresas “que están trabajando en la formulación de proyectos para feedlots porcinos, a partir de la utilización de biodigestores que reducen la emisión de metano”.

En este sentido, el economista de la Universidad de CEMA, Justo Erede, aseguró a Infocampo que “determinaciones experimentales indican que la pérdida energética como metano varía entre un 2 y un 12 % de la energía bruta ingerida (alimentos). Con una dieta de forrajes se pierde como metano aproxidamente el 6,5 de la energía bruta ingerida. En los feedlots, con dietas altas en granos, esta pérdida baja a la mitad (cerca de 3,5)”. La adopción de este sistema productivo “bajaría en un 10 % la producción de metano”, en comparación con la pastoril.

Marianela Garbini

mgarbini@infocampo.com.ar

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