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Se define la venta de Cresta Roja en medio de denuncias al kirchnerismo

La Justicia analizará las ofertas de dos empresas que buscan comprar la avícola. Los Rasic, fundadores de la firma, acusaron a Cristina Kirchner y a Moreno por la quiebra.

17.10.2016
Infocampo
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Luego de que la avícola quebrara en diciembre de 2015 y reabriera sus puertas en abril de este año, hace algunas semanas dos empresas se disputan la administración de Cresta Roja, cuyo futuro está en manos de la Justicia.

En la actualidad, el consorcio Proteinsa lleva adelante el manejo de la planta que visitó a principios de año Mauricio Macri junto a María Eugenia Vidal, como un ejemplo de la recuperación del trabajo justo cuando la oposición reclamaba una ley antidespidos. En ese momento, la firma había vuelto a faenar y apuntaba a incrementar su producción para volver a exportar como en las buenas épocas, en las que era el competidor principal de Granja Tres Arroyos.

Luego de varias protestas por la reincorporación de empleados – se tomaron solo 1.500 de los 3.000 – y por el cobro del subsidio estatal Repro, Ovoprot Internacional, que se había encargado de la reactivación de Cresta Roja luego de la crisis, le dio paso al actual grupo, que cuenta con financiamiento de Avícola del Plata y del banco brasileño BTG Pactual, y que busca nuevamente quedarse con la empresa.
 
En este marco, la semana pasada la ex gerente de Cresta Roja, Karina Rasic, salió a hablar y acusó al gobierno de Cristina Kirchner de provocar la caída de su empresa.

“Cristina nos quiso robar la empresa y Guillermo Moreno nos llevó al precipicio”, dijo en una entrevista con el diario La Nación.

En ese sentido, Rasic aseguró que la ex presidenta los “odiaba”. “Antes de declararnos en convocatoria, ella ya conocía la situación que vivía la compañía desde 2011. Era una empresa grande que tenía 3.200 empleados. No estaba para ayudar a los empresarios honestos, estaban para ayudar a los que hacían negocios con ellos. Además, una ministra me dijo que se querían quedar con la empresa, que metían a su gente y listo. Cristina Kirchner nos quiso robar la empresa. Ella pensaba que cuantas más compañías se quedara era mejor”, disparó.

En cuanto al ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, la empresaria aseguró que los hizo “poco competitivos y nos puso en un lugar donde, si no se volvía a reincorporar el dinero, ya estabas llegando al precipicio. A menos que hubiese un cambio en la economía. Eso inició la quiebra”.

“La falta de acción del Gobierno, el incumplimiento en el pago de los subsidios, la caída del mercado venezolano al que exportábamos, y la imposibilidad de despedir empleados y reducir costos fijos. No haber salido del negocio de Venezuela a tiempo, aunque no teníamos opción y como empresa familiar no haber sabido delegar más. También creo que fue un error no haber vendido la empresa ya que tuvimos muchas ofertas interesantes. Yo quería la comprara Joaquín De Grazia (dueño de granja Tres Arroyos). Fue un milagro que la empresa haya sobrevivido el último año”, enumeró Rasic entre los errores de su gestión.

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