Las empresas de bebidas y las tabacaleras se anotaron un triunfo y finalmente el artículo que las incluía como fuente de financiación de un fondo para promover el deporte quedó fuera del proyecto de ley, según publicó La Nación.
La propuesta que impulsa el diputado Mauricio Gómez Bull fue aprobada anteanoche por las comisiones de Deportes y Hacienda y ahora será tratada en la Cámara de Diputados, aunque con algunos cambios en el texto.
El proyecto original establecía que para financiar un nuevo Ente Nacional de Desarrollo Deportivo (Enade) y la implementación de una Asignación Universal del Deporte se iba a crear “una carga parafiscal” que iba a recaer sobre los cigarrillos (con una alícuota adicional de 1,5%) y sobre las bebidas alcohólicas y las gaseosas (en ambos casos, con un cargo de 45 centavos sobre todo tipo de envases).
El financiamiento había despertado fuertes críticas de las empresas de alimentos, las multinacionales tabacaleras y los productores de tabaco, que habían advertido que cualquier carga adicional se iba a trasladar al precio al público de sus productos.
A las quejas de los empresarios se sumaron los cuestionamientos de los diputados de la oposición, que habían advertido que el nuevo impuesto no haría más que profundizar las crisis que enfrentan prácticamente todas las economías regionales, desde los ingenios azucareros hasta los productores de levadura, tabaco y los viñateros.
En la propuesta que terminó siendo aprobada en las comisiones se omitió mencionar cuáles podrían ser las fuentes de financiamiento del Enade y de la nueva asignación universal, lo cual no termina de despejar los temores de los empresarios.
“Queremos ver que no se intente colar por otro lado un nuevo impuesto para el sector”, explicaron en una compañía del rubro de bebidas.
“Hemos planteado no una afectación específica en esta etapa”, afirmó el diputado oficialista Roberto Feletti, quien adelantó que “habrá una ley complementaria”. “La idea es crear el ente, ponerlo en marcha y después ver la asignación específica. No hay una definición todavía de financiamiento porque no nos parece razonable apresurar una asignación específica o crear nuevos impuestos”, aclaró el diputado.
Impacto
De acuerdo con las estimaciones de las empresas, si el proyecto de Gómez Bull -un diputado con muy buena llegada a Máximo Kirchner- hubiera sido aprobado con el texto original, el costo para los fabricantes de bebidas hubiera superado los 2500 millones de pesos anuales.
“La presión fiscal que sufren la industria de alimentos y bebidas y las economías regionales es ya insostenible y no hay lugar para un incremento de ningún tipo”, había dicho Daniel Funes de Rioja, presidente de Copal, la cámara que reúne a las principales empresas de la alimentación.

