“Estamos en guerra, una guerra en serio y no hablo de guerra de religión. Todas las religiones queremos la paz”.
En su tradicional breve saludo a los periodistas que lo acompañan en el vuelo hacia Cracovia para participar de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud, el papa Francisco no ocultó su preocupación por la situación actual. Y no pudo evitar referirse a al primer ataque, ayer, a una iglesia católica del norte de Francia, donde fue brutalmente asesinado un sacerdote. El ataque fue el último de una seguidilla inédita de atentados que se atribuyó el grupo fundamentalista Estado Islámico .
“La palabra que se repite es seguridad, pero la verdadera palabra es guerra”, afirmó Francisco, después de que el vocero papal, Federico Lombardi, le preguntara cómo estaba viviendo este momento de gran consternación en Europa, en su ya clásica conferencia de prensa con los medios que participan del vuelo papal, entre ellos, LA NACION.

