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A la medida justa de lo que el suelo necesita

Es un método que permite hacer un relevamiento del lote y determinar qué dosis necesita cada ambiente. A partir de un mecanismo computarizado pero no complejo de manejar, se puede variar la dosis de fertilizante de 50 a 200 kg.

11.06.2005
Infocampo
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En tiempos en los que la relación costo-ganancia está cada vez más ajustada, y cuando prima el monocultivo de soja porque se hace difícil recuperar lo invertido, la fertilización por dosis variable, que propone Agroservisios Pampeanos, es un camino que puede darle aire a los suelos.

La fertilización por dosis variable es una forma muy eficiente de aplicación de fertilizantes a los cultivos, a los sistemas agrícolas, a las rotaciones, de acuerdo a las necesidades del campo en sitios geográficos distintos.

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El gerente de Agroservicios Pampeanos, Guillermo Pinto, lo explica de la siguiente manera: “A partir de mapas de suelo, generados por sistemas de posicionamiento, se determinan las necesidades de nutrientes y se arman mapas de dosis y una estrategia de aplicación de nutrientes.

Hay varias formas de hacerlo. Primero hay que determinar dentro de un lote los distintos ambientes que tenemos. Puede ser por características agronómicas, por características de relieve, por topografía o por características físicas del suelo (contenido de arcilla, arena, etc.). De esta manera, se determinan los factores limitantes para el cultivo. A partir de allí, se sabe el potencial de rendimiento en cada una de las partes del lote y se dan los nutrientes que en cada caso necesita.

“Este método permite ser mucho más eficientes que usando el método habitual, en el que se hace un promedio del lote y se fertiliza para ese promedio y no para cada ambiente en particular”, indica Pinto.

Costos. No es necesariamente una tecnología más cara, ni tampoco algo que decante en una utilización menor de fertilizante. Ahora bien, la idea es lograr una distribución uniforme, y el que más gana es el suelo y su historia.

“Si bien se usa tecnología cara, a veces puede ser menor el gasto en fertilizante porque se le da al suelo lo que necesita en cada sector”, argumenta Pinto. Y agrega: “También puede ocurrir que la cantidad utilizada no sea menor, pero sí se sabrá que está distribuida de acuerdo a las necesidades y se obtendrán mejores respuestas y mayores rendimientos”.

Trabajos realizados. En la campaña 2004/05 se hicieron unas 2.500 has de trigo, y se siguió en la gruesa pasada fertilizando maíces con nitrógeno, luego maíz con fósforo y nitrógeno y en 2005 ya se hicieron algunas experiencias en pasturas, y están trabajando en una superficie importante en trigo.

Juan Ignacio Martínez Dodda | jdodda@infocampo.com.ar

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