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Acuerdo tambo-industria: un interesante ejemplo

Socín es un productor tambero de la zona de Sunchales que estuvo involucrado en la negociación con la industria para un acuerdo de transferencia de valor desde la exportación a la producción. Pero, ¿qué sería lo que estaba por decir que necesitaba abrir el paraguas? Veamos. âYo llamo a la reflexión, porque no siempre el... Read more »

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Socín es un productor tambero de la zona de Sunchales que estuvo involucrado en la negociación con la industria para un acuerdo de transferencia de valor desde la exportación a la producción.

Pero, ¿qué sería lo que estaba por decir que necesitaba abrir el paraguas? Veamos.

âYo llamo a la reflexión, porque no siempre el culpable es el otro sino que a veces puede ser uno. Como sector tenemos que ver nuestras propias faltas. Hemos visto que presentándole una oferta o un programa coherente, inteligente, razonable y necesario, el Gobierno lo toma. Esto a nosotros nos enorgulleceâ, dijo Socín.

El comentario sonó a un tiro por elevación a la posición de eterna vícticma que parece asumir al menos una parte de la denominada dirigencia rural.

En estos momentos, que por enésima vez se abre la etapa de âdiálogoâ, los comentarios de Socín suenan oportunos.

Tamberos e industriales llegaron a la conclusión de que no iban a poder manejarse en un escenario donde una leche en polvo de 3.100 u$s/t fuera una aspiradora de la produccón local. Eso iba a disparar los precios internos y entonces se venía el guadañazo vía retenciones exorbitantes.

Conscientes de que eso era innegociable, prefirieron anticiparse. Entonces acordaron que superado un piso que les deje una buena moneda a los exportadores, el resto pasaba a los productores como plus de precio, lo cual significa incremento de la producción. Así, todos salían bien parados de lo que hasta ese momento era un problema.

Si esta experiencia sale bien, un muy fuerte antecedente se habrá sentado. Por eso es que Socín se atajaba antes de decir lo que dijo.

Porque hasta el presente, el sector de la ganadería no ha sido capaz de llegar a un resultado similar. Por el contrario, es la piedra en el zapato que no deja caminar ni al Gobierno ni a los productores.

En cambio, los supercoordinados avícolas sí han logrado avanzar. Entendieron lo que quería el Gobierno y buscaron la forma de no complicarles la vida y al mismo tiempo poder hacer un sano buen negocio.

El viernes, cuando este semanario empiece a distribuirse en todo el país, la dirigencia rural se sentará en la renovada mesa del diálogo. Ojalá que esta vez pueda llegarse a un entedimiento de las partes.

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