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Ahora el Precop pone el ojo en ganadería

Para competir con la agricultura, la ganadería tiene que reestructurar su actividad. Es importante tener los "fierros" adecuados para lograr más materia seca. La caída del rendimiento potencial de los lotes de maíz destinado para silo (50%) está explicado solamente por errores de manejo.

Para competir con la agricultura, la ganadería tiene que reestructurar su actividad. Es importante tener los "fierros" adecuados para lograr más materia seca. La caída del rendimiento potencial de los lotes de maíz destinado para silo (50%) está explicado solamente por errores de manejo.
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Por Infocampo

Desde 2004, el objetivo del Proyecto de Eficiencia en Cosecha y Postcosecha de Granos (Precop) ha sido “aumentar la cantidad y calidad de los granos para mejorar el valor de las exportaciones agroalimentarias y agroindustriales del país”. Para la segunda etapa el proyecto comandado por Mario Bragachini (INTA Manfredi), tendrá su apartado específico para la cosecha y mantenimiento de la producción forrajera.

“Los cambios en la demanda mundial de granos provocaron que en nuestro país la soja incrementara su valor en más de un 60% en un año, lo cual generó una fuerte demanda del recurso más escaso que es la tierra fértil, la cual pasó de cotizar en la región pampeana de 12-15 qq/ha en 2006/2007, a 16-18 qq/ha en 2007/2008”, destacan en un informe. En este contexto, a los sistemas de producción vacuna (carne y leche), que por el sistema de pastoreo directo ocupan mucha tierra, la situación actual les provocó una pérdida de competitividad muy significativa respecto de la agricultura.

Todo esto amerita un cambio en los sistemas de producción ganaderos orientado hacia la tendencia mundial de estabulación lo cual posibilita una alta eficiencia en el uso de la tierra.

Poco forraje de calidad. Según datos del Precop, como parámetro de evaluación de la calidad de heno de alfalfa, se puede decir que la Argentina es uno de los países con menor venta de cortadoras e hileradoras de discos con acondicionador de Latinoamérica. Cortar la alfalfa con hélices de desmalezadoras es sinónimo de pérdidas de hojas, coronas, capacidad de rebrote y longevidad de la pastura. Cortar y andanar esperando que la hoja pierda humedad a la misma velocidad del tallo implica perder hojas en la confección. Para evitar eso se inventó el acondicionador, para acelerar el proceso de pérdidas de humedad del tallo y evitar que la hoja se reseque, se pierda nutrientes por respiración y hojas durante la confección.

La diferencia entre cortar con disco más acondicionador y con desmalezadora, es la siguiente: con la primera se pueden hacer rollos con hojas (el 65% del valor nutritivo del heno de alfalfa está en la hoja) en tanto que con la otra se logra hacer un rollo con palos, sin valor nutritivo (muy caro e ineficiente).

Lo mismo ocurre en la confección de silajes donde, si bien tecnológicamente hoy existen máquinas autopropulsadas con alta tecnología, con cabezales rotativos, con rotores picadores de picado fino, con quebradores de grano, etc, etc, el maíz medio picado no tiene la tecnología y el rendimiento deseado en grano resultando caro e ineficiente el sistema.

“Lo que eleva el valor de conversión de la ración (kg de silo/kg de carne), es la relación del grano que tenga la MS del silo, donde lo ideal es que nunca esté por debajo del 30% de grano en relación a la materia seca total del silo de maíz planta entera”, recomiendan los técnicos.

Según encuestas el promedio de rendimiento de los silajes de los tamberos de Santa Fe y Córdoba, están en el orden de 8.000 a 9.000 kg de MS/ha. En cambio, en los planteos netamente agrícolas se están produciendo 16.000 kg/MS/ha (y el doble de kg/ha de grano), 76,6 qq/ha es el promedio nacional.

Problemas. Los maíces destinados al silaje en Argentina generalmente no son del mejor híbrido, se siembran sobre un rastrojo pisoteado y pastoreado, con una sembradora mecánica con placa no muy bien calibrada, a una velocidad de trabajo superior a la aconsejada, lo cual genera grandes fallas de siembra que traen como consecuencia un 10 a 15% de caída del rendimiento potencial; el control de malezas no siempre es el oportuno y el más eficiente, lo cual genera otro tanto de pérdidas. En cuanto al control del gusano barrenador del tallo, no se considera necesario el evento Bt, dado que se pasa la picadora antes de que se caiga la planta. La fertilización no es la correcta, ya que generalmente se âsubfertilizaâ. Entonces, con los errores cometidos, el potencial de rendimiento es bajo y se cree (error) que para esos valores de demanda, los nutrientes en el suelo alcanzan.

Como resumen se puede decir que la caída del rendimiento potencial de los lotes de maíz destinado para silo (50%) está explicado solamente por errores de manejo”, aclaran.

A veces los maíces sin grano que sufrieron estrés hídrico son destinados para silaje planta entera (“grueso error”), cuando la lógica indica que se deben picar los mejores maíces dentro de una explotación y pasar la cosechadora de grano a los de menor rendimiento, porque resulta más económico. Cuando se pica maíz se extrae del lote todo el rastrojo, o sea se anulan los beneficios de sembrar esta gramínea para hacer una producción más sustentable con aporte de carbono.

Además, se ingresa al lote con camiones de neumáticos de alta presión de inflado. Esto encubre un costo que se paga con hasta un 20% menos de rinde en el próximo cultivo.

El rinde medio de soja ubican a la Argentina en el primer puesto mundial, con 29 qq/ha (incluso con un 35 a 40% en doble cultivo).

En cambio, cuando se comparan los índices de kg/ha de carne o leche Argentina está muy relegada. “Hay muchos errores pero la ineficiencia de la alimentación es quizás la más importante. También la baja producción promedio de MS/ha, la ineficiencia en la cosecha del pasto y la mala calidad de forraje conservado.

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