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Aseguran que las autoridades del Senasa cobran coimas a barcos extranjeros

Una publicación internacional reveló cómo se exigen pagos a buques para dejarlos pasar por el país. La extorsión disminuyó, pero aún continúa con el nuevo gobierno.

La revista TradeWinds, una de las más prestigiosas publicaciones internacionales de la actividad naviera comercial, desnudó en su edición de febrero las coimas que los buques de diversas banderas debieron pagar al recalar en puertos argentinos.

En la mira está el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), a cargo del veterinario Jorge Dillon, uno de los tantos funcionarios del kirchnerismo que sobrevivió al cambio de gobierno, según indica un artículo publicado en Infobae.

La trama del cobro de coimas

La República Argentina exporta por vía marítima cereales y aceite vegetal para consumo humano, entre otros productos. La total ausencia de una marina mercante de ultramar obliga necesariamente a que estas operaciones de comercio exterior se realicen con buques graneleros o tanqueros de nacionalidad extranjera.

Como parte de esa operación, muchos trámites son realizados de forma previa a que la nave ingrese legalmente a las aguas del país. La tarea se encuentra siempre en manos del “agente marítimo” que no es otra cosa que una agencia local que representa en el país a la empresa propietaria del buque. Luego de las necesarias tramitaciones aduaneras, portuarias, migratorias y sanitarias, la nave obtiene su “giro a muelle” y una vez arribada se encuentra lista para cargar.

Pero, cuando de productos para consumo alimentario humano o animal se trata, las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) se hacen presentes a bordo de las naves para inspeccionar las bodegas o tanques de carga antes de autorizar la carga del producto a exportar.

En esa situación, los inspectores suelen objetar el estado de limpieza general. Sobre todo en los buques dedicados al transporte de cargas líquidas a granel, más conocidos como buques tanqueros o quimiqueros.

Es cada vez más frecuente que las naves más modernas, aptas para transporte de productos químicos o alimentarios, tengan sus tanques revestidos de acero inoxidable. Esto es así en virtud de la facilidad con la que este material permite ser limpiado entre cargas para asegurar la eliminación de todo vestigio del producto transportado con anterioridad.

Pero, en el 90% de los casos, esos buques no superan la inspección del Senasa. Por mucho que los tanques se encuentren brillantes y sin olores residuales, su limpieza es objetada. Incluso aunque sean vueltos a limpiar vuelven a ser cuestionados.

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