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Con menos ruidos hay más productividad

Se nota una creciente preocupación en la salud y la seguridad en el campo. Existe además una continua lucha de intereses en los cuales la seguridad se ve comprometida o se deja de lado.

23.07.2005
Infocampo
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El grado de exposición a altos niveles de ruido es una constante por muchos conocida en labores mecanizadas a campo, y generalmente ante las innumerables urgencias y contratiempos que se presentan se deja de lado sin prestarle la debida atención.

Otro de los factores que está contribuyendo a poner este tema sobre la mesa de muchos productores y empresarios es el trabajo intensivo que se está realizando desde la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART). Se debe tener en cuenta que el tema seguridad y confort está íntimamente relacionado con la productividad y calidad del trabajo que se está realizando y con la propensión a sufrir accidentes. En forma creciente se le exige al operador de una máquina agrícola que atienda y actúe sobre sistemas cada vez más complejos y de responsabilidad, como ser computadoras en las pulverizadoras, monitores de siembra y sistemas de pesado en los tractores, y monitores de rendimiento en las cosechadoras. Indudablemente, este tipo de tareas requiere un nivel de concentración y atención difícil de lograr en un ambiente ruidoso.

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Insoportable. La capacidad de un ruido de producir daños a la audición depende tanto de su nivel como de su duración. La exposición a un nivel de 90 decibeles (dB) durante 60 minutos es más perjudicial para el oído que una exposición a 100 dB durante un minuto.

La resolución 295 del año 2003 redujo la dosis máxima admisible de 90 a 85 dB para una jornada laboral de 8 horas y 48 horas semanales. También se establece que por encima de 115 dB no se permitirá ninguna exposición sin protección individual ininterrumpida mientras dure la agresión sonora.

La baja en la tolerancia ha sido muy importante. En la práctica, un trabajador que con la anterior normativa podía trabajar las ocho horas con un nivel de 90 decibeles, en la actual norma sólo puede tolerar dicha dosis algo más de dos horas. En el caso de tener esos niveles de ruido se deberán tomar las acciones correctivas y de protección adecuadas.

Bajar el factor de riesgo

A partir de trabajos realizados e investigaciones sobre cómo afectan las emisiones sonoras al trabajador, aquí enumeramos una seria de conclusiones:

– Los niveles de ruido encontrados son elevados e implican un alto riesgo para el operador de tractores sin cabina, cosechadoras y pulverizadoras ante largos tiempos de exposición. Este hecho se hace especialmente crítico en actividades donde se suman las emisiones del tractor y de las máquinas impulsadas por la toma de fuerza o su propio motor.

– Se han evidenciado significativas diferencias entre las capacidades de atenuación de las cabinas de tractores, pulverizadoras y cosechadoras, lo cual implica que está disponible una tecnología que disminuye significativamente los riesgos.

– Los equipos sin cabina superan los niveles tolerables por la legislación argentina y, por lo tanto, la operación de estas máquinas en dichas condiciones requiere de la protección del operador.

– Los niveles de ruido detectados fueron independientes de la potencia de las máquinas probadas. El riesgo no es eliminado, por lo tanto será conveniente realizar un chequeo médico anual.

– Los continuos estudios que viene realizando el Instituto de Ingeniería Rural del INTA indican que en gran parte de las máquinas con elevada antigüedad que trabajan en los campos nos enfrentamos con niveles muy superiores a los admitidos por la legislación vigente.

Jorge Hilbert

Especial para Infocampo

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