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Cultivos: la mesa está servida

La aplicación de nutrientes será récord este año. Se consumirán entre 3,6 y 4 millones de toneladas. El negocio mueve u$s2.000 M y va por más. ¿Qué es lo que está viendo el mercado para lanzarse a estas inversiones en materia de fertilizantes?

La aplicación de nutrientes será récord este año. Se consumirán entre 3,6 y 4 millones de toneladas. El negocio mueve u$s2.000 M y va por más. ¿Qué es lo que está viendo el mercado para lanzarse a estas inversiones en materia de fertilizantes?
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Por Infocampo

La semana pasada visitábamos la nueva planta de fertilizantes de Raiser en Timbúes, en el extremo norte del polo aceitero de Rosario. Ya está operando el primer módulo de 50.000 toneladas de capacidad de acopio y están las obras iniciadas del segundo módulo. Para 2009 se espera tener listos los cuatro módulos, que darán una capacidad instantánea de 200.000 toneladas.

De acuerdo con los directivos de la compañía, esperan darle un giro anual de cuatro a cinco veces a esa capacidad, es decir que apuntan a manipular un millón de toneladas por año.

No es una cifra menor, más si se tiene en cuenta que en el negocio hay jugadores muy fuertes, además de Bunge (que opera en la planta de Raiser), como Mosaic (Cargill), Profertil, Pasa (Petrobras), Agroservicios Pampeanos, Nidera, Yara y ACA, por mencionar sólo algunos.

Entonces, ¿qué es lo que está viendo el mercado para lanzarse a estas inversiones en materia de fertilizantes?

Es evidente que la perspectiva del aumento de la producción agrícola argentina, tanto en superficie como en rindes, hace esperar un incremento sustancial en el consumo de nutrientes.

De hecho, para este año 2007 se maneja una proyección de consumo no menor a 3,6 millones de toneladas de fertilizantes, con los más optimistas hablando de cerca de 4 Mt. Este volumen representaría un crecimiento superior al 10% respecto de los 3,24 Mt que da Casafe (una de las cámaras de agroquímicos y fertilizantes del país) para 2006.

No sólo se consumirá más porque aumenta la superficie de todos los cultivos (sólo el trigo se retrajo levemente), sino porque la suba de los precios de los granos le ganó a la del fertilizante.

Si en setiembre del año pasado hacían falta 31 quintales de trigo para comprar una tonelada de urea, hoy hacen falta sólo veintitrés.

“A pesar de la suba de los fertilizantes, el contexto favorable de los commodities hizo que el productor no dejara de ponerle toda la tecnología al cultivo”, decía Marco Prenna, responsable de fertilizantes de la ACA .

La reacción oportuna del Gobierno, de sacar los aranceles a la importación de urea y UAN, repercutió favorablemente en el mercado, que venía con problemas de abastecimiento por la parada de la planta de urea de Profertil (debido a los cortes de gas) y la de UAN de Pasa en Campana, también con problemas de energía.

Así, la importación de urea rondará este año entre 500.000 y 550.000 toneladas, es decir 200 a 250.000 por encima del cupo libre de aranceles aduaneros.

A este ritmo, y con la expectativa de traspasar el techo de las 100 millones de toneladas de granos en esta campaña, es esperable que el mercado de los fertilizantes llegue a las 5 millones de toneladas antes de lo previsto. Jorge Bassi, gerente de Pasa Fertilizantes (Petrobras), estima el crecimiento del consumo en 18 y 20% para este año. “El negocio viene creciendo de a escalones. Y de 1,7 Mt pasamos a 4 Mt y podríamos llegar a 4,5 Mt en 2008”, opina. Por su parte, el panorama desde el exterior es también sumamente favorable sobre el presente de la actividad.

La canadiense Agrium, dueña del 50% de Profertil, anunció ganancias récord por u$s229 millones en el segundo cuatrimestre de su ejercicio fiscal, 60% mayores que las de igual período de 2006.

La compañía, que en la primera mitad de su ejercicio tuvo ventas por casi u$s3.000 M, está invirtiendo u$s1.200 millones en la construcción de una planta de urea en Egipto, de 2.000 toneladas/ día de capacidad (la de Profertil es de 3.600). También Yara, un gigante noruego que vende unas 20 Mt de nutrientes al año, está invirtiendo para ampliar su capacidad.

Dueños de una mega planta en Qatar están poniendo 300 millones de euros en una planta de urea en Holanda, para llevarla de 2.400 a 3.500 toneladas/día de capacidad. En su informe del tercer cuatrimestre del año fiscal, los noruegos hacen referencia a la situación de la Argentina. Es que en los primeros nueve meses del ejercicio vendieron 260.000 toneladas de fertilizantes, 30% más que en igual período de 2006 y 50% más que en 2005.

En la presentación de sus resultados, los de Yara sostienen que la India, América latina y los Estados Unidos son las locomotoras de la demanda.

De hecho, el informe de Mosaic, del grupo Cargill, muy fuertes en fertilizantes fosfatados, señala que volcó más fertilizante al mercado interno que a la exportación, debido al auge de la agricultura estadounidense. Los números del primer cuatrimestre del ejercicio, cerrado al 31 de agosto, muestran que el resultado fue de u$s305 millones, contra 109 de igual período de 2006. Y que el precio del fosfato diamónico haya saltado en el ínterin de 251 a 407 dólares la tonelada, ayuda a explicar esa situación. Expresado en dólares, las ventas del trimestre se ubicaron 55% por arriba del ejercicio anterior, hasta alcanzar los u$s2.000 millones.

“Los stocks de fosfato diamónico y fosfato monoamónico son los más bajos de los últimos quince años”, sostiene el informe de Mosaic, explicando la fortaleza de la demanda por estos días.

Nada mal tampoco le está yendo a Bunge, muy fuerte también en fosfatados y particularmente en el mercado brasileño, que pasó de vender 7,66 millones de toneladas de fertilizantes en los primeros nueve meses del ejercicio 2006 a 9,53 Mt en igual lapso de 2007, es decir un crecimiento del 24%.

El efecto precio aquí es más que evidente, ya que si bien en volumen crecieron 24%, en facturación lo hicieron al 58% interanual, al saltar de u$s1.684 a u$s 2.664 millones.

En definitiva, resulta que los buenos precios de los granos están generando un círculo virtuoso de más producción e inversiones, ya que la mayor dosis de fertilizante que pone el productor termina en la decisión de una compañía de destinar 1.600 millones de dólares en hacer una nueva planta de fertilizantes. Tanto es así, que se asegura que hay “cola” para contratar los servicios de estas constructoras de plantas de urea.

Javier Preciado Patiño

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