Publicidad Cerrar X

Evaluación de pérdidas de trigo en Santa Fe

La medición se realizó en 12 máquinas de clase IV, con una humedad de cosecha promedio de 14,3%, y una velocidad de avance que su ubicó sobre los 5,8 km/h. Se trabajó con RPM de cilindro de hasta 1.300.

La medición se realizó en 12 máquinas de clase IV, con una humedad de cosecha promedio de 14,3%, y una velocidad de avance que su ubicó sobre los 5,8 km/h. Se trabajó con RPM de cilindro de hasta 1.300.
infocampo
Por Infocampo

Las mediciones de pérdidas en cosecha, efectuadas por los ingenieros agrónomos Rubén Roskopf y José Méndez, de Inta Oliveros, se llevaron a cabo en el sur de la provincia de Santa Fe, en diferentes distritos del departamento Iriondo.

La cosecha se realizó en 14 días, y en los lotes evaluados, el rendimiento alcanzó los 3.492 kg/ha.

Las pérdidas en cosecha se midieron sobre un total de 12 máquinas, evaluando en primer lugar las pérdidas en precosecha y luego las de la cosechadora, mediante el uso de cuatro aros de 56 cm de diámetro, que totalizan una superficie de 1 m2.

Las cosechadoras evaluadas fueron clase IV (170/214 HP). La humedad promedio al momento de la trilla era del 14,3%, con 1.075 RPM de cilindro de trilla y una velocidad de avance promedio de 5,8 km. ‘Para trigo seco, las RPM recomendables son de 750 a 850.

En este ensayo se trabajó con un 32% más de agresividad de la recomendable’, explicó Roskopf.

En algunos casos se alcanzaron 1.300 RPM, en trigos de 14,5% de humedad. Efectuar la cosecha con mayor agresividad, para asegurar la trilla y evitar que las espigas salgan por la cola, es un error que se comete con frecuencia. ‘Si el material es picado excesivamente, se daña el grano y se afecta directamente la eficiencia de los mecanismos de separación y limpieza de la máquina’, afirmó.

El efecto más visible de una trilla con alto RPM de cilindro es que el material es triturado. De este modo se dificulta el colado de granos por el sacapajas y las zarandas, y aumentan las pérdidas por cola.

Las pérdidas totales registradas en el ensayo fueron de 70,9 kg/ha. De esta cifra, 61,5 kg/ha corresponden a cosechadora y 9,4 kg/ha a precosecha.

En aquellos casos en donde las pérdidas de plataforma fueron elevadas, la causa fue por las altas velocidades del molinete, que originó voladura de espigas.

El informe destaca que estas pérdidas son de fácil detección, al observarse, en el rastrojo cosechado, espigas caídas, que no corresponden a precosecha, porque no se encuentran deterioradas, además de encontrarse sobre el rastrojo cosechado y no en el suelo.

Los profesionales destacaron que un método habitual a la hora de implantar el cultivo es realizarlo mediante la doble pasada de una sembradora, a una distancia de 52 cm, con surcos que quedan a 26 cm. ‘Esta práctica no es recomendable, porque en estas circunstancias las líneas no quedan paralelas y el material cortado no fluye de manera homogénea’, explicó Roskopf.

Al sembrar de esta manera, el material se acumula en los sectores de la bandeja del cabezal. Ante esta situación, el maquinista atrasa la posición del molinete y aumenta su velocidad, para barrer la bandeja del cabezal; de este modo se incrementan las pérdidas por voladuras de espigas.

Un método para evitar estas pérdidas es colocar, de forma abulonada, una pantalla protectora de alambre. Instalada como una prolongación de la pared posterior de la plataforma, evita que las espigas caigan por detrás del cabezal.

Otro punto evaluado fue la distribución de los residuos en todo el ancho del cabezal.

El informe destaca que en un cultivo de 3.500 kg/ha, en la cosechadora ingresan cerca de 3.100 kg/ha de rastrojo. La falta de desparramado de rastrojo afecta la calidad de siembra del siguiente cultivo, al no cortar el rastrojo y hundirlo, impidiendo el contacto de la semilla con el suelo.

La tendencia actual, según explicó Roskopf, es retardar la descomposición del rastrojo, de manera que la cobertura perdure en el tiempo.

En secuencias de siembra directa continua, es necesario que la cosechadora, además de trillar el trigo a la mayor altura posible, y sin pérdidas por cabezal y cola, entregue en la tolva granos sanos y limpios.

(Artículo publicado en la edición de hoy de Infocampo Semanario)

Seguí leyendo:

Temas relacionados: