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Italianos buscan y prefieren el aceite de oliva mendocino

Por la crisis europea y las malas cosechas, Monini y Farchioni, de Perugia, buscan la calidad y el precio del producto mendocino.

La producción olivícola italiana en las últimos años no ha sido buena. Por eso, las grandes aceiteras peninsulares salen al mundo a buscar materia prima para cumplir con sus clientes. Entre ellas, Monini y Farchioni, dos fábricas históricas de Umbria, en la región de Perugia. Con proyección internacional, ambas, obligadas por los límites de la crisis en Europa y los que impuso el pobre ciclo que atraviesa el sector olivícola de Italia, ahora buscan suplir sus faltantes con aceite de oliva extra virgen argentino, y específicamente de Mendoza.

Monini nació en esa región italiana como una pequeña empresa familiar en 1920 para extenderse a partir de los años 50 a Estados Unidos como una moderna industria especializada en el aceite de oliva extra virgen, y hoy está en manos de María Flora y Zeferino, nietos del fundador.

Por su parte, Farchioni tiene más de 200 años de historia. Fundada en 1780, comercializa en todo el mundo 7 líneas distintas de aceite y se expandió al punto de contar hoy con inversiones en Australia y otros países.

Ricardo Amador, un ingeniero civil salteño que vive desde hace 23 años en Italia y representa a ambas compañías, describe la situación y el horizonte de la búsqueda. “Al cabo de un año malo para el aceite, con Europa viviendo una recesión muy profunda que no permite el flujo de trabajo habitual, salimos a buscar producto de otros países. Y si bien el argentino no tiene la calidad del mediterráneo, se puede encontrar extra virgen de buena calidad”, analiza el empresario, que tiene oficinas en Estambul y una sociedad comercial en Luxemburgo.

El sondeo inicial apunta a firmas en condiciones de exportar ese tipo de aceite a granel. Y si el producto cumple con ciertas condiciones, sobre todo la calidad estándar pretendida por los compradores, se puede llegar a obtener entre 1 y 2 euros por kilo “como mínimo”, señala Amador.

Desde la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo se observa a esta posible operación como un fenómeno lógico ante una cosecha pobre en el Viejo Continente. Según Mario Bustos Carra, gerente de la entidad, “se está tomando una previsión, y aunque sea algo esporádico puede servir le a la industria. Ellos tienen la tecnología, pero el nivel de nuestro aceite está a la par del italiano, e incluso es superior si hablamos del orgánico, porque se obtiene de tierras jóvenes. Esperemos que el dólar acompañe más de lo que lo ha hecho hasta ahora”.

No obstante, al menos por ahora, en el sector son pocos los que -hasta tener certeza de los números de la próxima cosecha-, están dispuestos a vender la tonelada de producto por debajo de los 4.000 dólares, empujados por costos internos y presión tributaria. La atención está en la próxima cosecha, que promete superar a la de 2012.

Es que hay expectativas de poder llegar a las 3.000 toneladas cuando en unos seis meses esté lista la producción. Actualmente, el stock de la industria aceitera de Mendoza se estima en alrededor de 1.000 toneladas, muy lejos de las 10.000 que supieron elaborarse años atrás.

Lo que sí se aseguran los potenciales compradores es calidad. Es que de acuerdo a las normas COI (Comité Olivícola Internacional) un extra virgen cualitativamente superior debe cumplir con valores de entre 56 y 83 de ácido oleico. Por caso, el de Mendoza supera los 60, en tanto que el catamarqueño apenas está por encima de 43.

Sin embargo, con volúmenes momentáneamente escasos, para Rodolfo Vargas Arizu, dirigente de Asolmen (Asociación Olivícola de Mendoza) “en lo inmediato no es posible, porque los stocks son chicos y de alta calidad, y existe un remanente de años anteriores pero de un nivel inferior. Ya no hay grandes cosechas”.

Fuente: Diario Los Andes

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