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La otra cara del agronegocio

Presentamos el caso de una empresa cordobesa que multiplica por cuatro el valor de los granos que compra, al convertirlos en huevos y carne de cerdo, y que planea su expansión al ritmo de la economía. Se trata de Ponedoras del Sur, una empresa que crece con cerdos y gallinas. Producir proteínas animales cuadriplica el valor de los granos. Está buscando ampliar su logística, adquiriendo camiones también por sistema de leasing.

Presentamos el caso de una empresa cordobesa que multiplica por cuatro el valor de los granos que compra, al convertirlos en huevos y carne de cerdo, y que planea su expansión al ritmo de la economía. Se trata de Ponedoras del Sur, una empresa que crece con cerdos y gallinas. Producir proteínas animales cuadriplica el valor de los granos. Está buscando ampliar su logística, adquiriendo camiones también por sistema de leasing.
infocampo

De 2002 a 2006, la faena porcina argentina mostró una impresionante recuperación al pasar de 2 millones a 3 millones de cabezas. Y los datos de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) indican que en 2007 la faena crecerá, mínimo, un 10% respecto del año pasado.

También la producción de carne aviar viene creciendo a tasas descomunales, con una faena que saltó de 261 M de cabezas en 2002 a 450 en 2006 y cuyo crecimiento sigue. Otro tanto ocurrió con la producción de huevos. Son fábricas de proteínas animales, cuyo insumo son los productos de la fotosíntesis vegetal. La razón de este aumento puede buscarse en varios factores: el crecimiento de la economía argentina y la recuperación del consumo, la situación sanitaria, el tipo de cambio y la política macroeconómica.

Es que, justamente, las retenciones, que perjudican a la producción primaria, hacen que el grano sea más accesible para los transformadores, cuyo consumo viene in crescendo.

Para reflejar esta otra cara de la moneda del agronegocio local, Infocampo buscó, casi al azar, a alguna empresa que estuviera en este sector.

Así apareció Ponedoras del Sur SA, una mediana empresa familiar, radicada en General Cabrera, liderada por Fernando Chiaramello, y que en la actualidad cuenta con unas 280.000 gallinas ponedoras y 2.600 madres porcinas. Hoy, la situación del mercado le permite facturar un millón de dólares por mes, es decir u$s12 millones por año, cuadruplicando de esta manera el valor de las 20 a 22.000 toneladas de granos y expeller que necesita anualmente para producir. De paso, da trabajo directo a 200 personas.

La historia de Chiaramello se remonta a 1970, cuando arrancó el negocio con 500 gallinas ponedoras.

En 1987 inició la producción porcina con 50 madres y después armó una planta de acopio propia. Así, ladrillo por ladrillo, llegó hasta este presente, que no duda en calificar como el mejor momento que le tocó vivir a su empresa.

“Hoy podría colocar todo lo que produzca, porque el consumo no tiene techo. En Bariloche, donde colocábamos 3.000 cajones de huevos por semana, ahora estamos vendiendo 5.000 y todo es así”, ilustra el empresario. “La única limitante para crecer es el acceso al crédito”, sintetiza.

El empresario también se muestra muy conforme con el sistema de compensaciones.

“Con los papeles en orden el acceso es sencillo y los pagos se hacen en tiempo y forma”, explica.

Estos reembolsos son un importante factor de competitividad (artificial) adicional. Chiaramello vende sus animales a menos de $3 por kilo vivo, para respetar el acuerdo de precios, y como recompensa recibe el reembolso que equivalen a unos 65 centavos más por kilo vivo.

Esta ventaja no existe en el caso de los huevos, ya que no fue posible arribar a un acuerdo público privado entre las empresas del rubro y el Gobierno. Aún así, en Ponedoras del Sur están planteando expandirse.

La idea en el corto plazo es invertir $2,5 millones para agregar unas 80.000 ponedoras a su plantel.

Además piensa importar máquinas clasificadoras que valen 300.000 dólares (las tomaría por un sistema de leasing) para mejorar la productividad. La paradoja es que en un país donde el índice de pobreza sigue alto, un empresario como Chiaramello no consiga gente para trabajar. “Tenemos empleada acá gente de Corrientes y de Mendoza, porque no se consigue personal”, explica. La compañía tiene un mercado muy importante para sus huevos en toda la región patagónica, desde Tierra del Fuego hasta Río Negro.

Y acá va otro dato respecto de la ebullición de la economía. El empresario está buscando ampliar su logística, adquiriendo camiones también por sistema de leasing.

“Pero tengo una espera de 6 meses para la entrega y más todavía cuando se trata de camiones térmicos”, apunta.

En tanto, la faena de cerdos la está realizando con empresas como Riosma o Coto.

Pero no deja de observar la levantada que está teniendo el consumo interno de carne fresca porcina, que pasó de 3 a 5 kg por habitante por año, según los datos que maneja vía la Asociación Argentina de Productores Porcinos.

Y como la Argentina accedió al status de país libre de Peste Porcina Clásica y ahora puede entrar en las ligas mayores del comercio internacional de carne porcina, por medio de la AAPP, Chiaramello está sondeando la posibilidad de armar un grupo exportador con otros empresarios como él.

“La Argentina tiene un potencial extraordinario para convertirse en un proveedor global de proteínas animales”, se entusiasma el empresario, y levanta la apuesta: “Si esto sigue así vamos a tener un país maravilloso”. El caso de Ponedoras del Sur SA muestra la otra cara del agronegocio local. No significa esto ignorar el daño que le hace a la competitividad rural las retenciones a los granos, cada vez más altas, pero destaca la oportunidad de agregar valor local.

Javier Preciado Patiño

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