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Los países que más venden son los que más compran

Una de las bases del programa económico actual es el tipo de cambio, respecto del cual hay coincidencia en calificarlo de “alto”. La teoría es que un tipo de cambio alto da competitividad a las exportaciones. Al mismo tiempo, reduce las importaciones, generando un deseable superávit en la balanza comercial externa. De acuerdo con los... Read more »

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Por Infocampo

Una de las bases del programa económico actual es el tipo de cambio, respecto del cual hay coincidencia en calificarlo de “alto”.

La teoría es que un tipo de cambio alto da competitividad a las exportaciones. Al mismo tiempo, reduce las importaciones, generando un deseable superávit en la balanza comercial externa.

De acuerdo con los datos del Indec, en 2005 la Argentina exportó bienes y servicios por unos u$s40.100 millones e importó por u$s28.700 millones, es decir una diferencia a favor de u$s11.400 millones en valor absoluto o del 16% respecto de la suma de exportaciones e importaciones.

También se puede afirmar que existe una percepción generalizada de que la cosa va bien si se exporta más de lo que se importa, porque los dólares fluyen desde el exterior hacia el país y no en sentido inverso.

También hay un cierto optimismo o deseo de seguir proyectando las exportaciones hacia valores cada vez más altos, superando los 50.000 millones de dólares proyectados para este año.

Ahora bien, las estadísticas que muestra la Organización Mundial del Comercio nos llevan a pensar que es improbable poder crecer en una sola de las vías de la autopista que es el comercio.

Es que los primeros diez exportadores mundiales son al mismo tiempo los primeros diez importadores.

El número uno es Alemania, que en 2005 le vendió al mundo por u$s970.000 millones y le compró por u$s774.000 M, cifra que lo ubicó en el puesto número dos como importador.

China es el tercer vendedor mundial, después de los EE.UU., pero también el tercer comprador. En ese año exportó por u$s762.000 M e importó por u$s660.000 M (ahí está la soja argentina).

Y así todo el resto. La única excepción son los Estados Unidos, segundo exportador con u$s904.000 M y primer importador con u$s1,73 billón (miles de millones). Algunos justifican este pavoroso déficit en el hecho de que EE.UU.es el país que tiene “la maquinita” para imprimir los dólares rondan entre el 7 y el 11% del intercambio.

La Argentina se ubica en el puesto número 46, detrás de Israel (u$s42.700 M de exportaciones), Nigeria (u$s42.300 M), Filipinas y Chile.

También acá se repite el paralelismo entre ventas y compras. Nuestro país se ubica en el puesto 48 en compras, mientras que Chile en el 47 e Israel en el 41.

Es decir, daría la impresión de que para poder vender hay que poder comprar, algo que suena al dicho de Menotti cuando dirigía la Selección nacional de fútbol (los memoriosos lo recordarán), “para saber entrar hay saber salir”.

Es que el comercio es una carretera de ida y vuelta. Aquellos que compran también quieren vender. Entonces difícilmente sea sostenible en el tiempo un superávit comercial. En el estado actual del comercio internacional, con una ronda de Doha que no puede avanzar en la liberalización del intercambio, cabría reflexionar si no hemos alcanzado un techo ya en materia de libre comercio.

En caso de poder avanzar, seguramente se logrará en el toma y daca de conseciones. Resulta difícil imaginar que sólo una de las partes, los países desarrollados, por ejemplo, se avengan a abrir sus mercados sin obtener nada a cambio.

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