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Mal de la vaca loca: con el mejor status

Laura Weber, del Instituto de Virología del INTA, explicó que, en este momento, la Argentina está "muy bien ubicada internacionalmente", en relación a la prevención del mal de la vaca loca. Si bien Weber reconoció que "el riesgo cero no existe" y señaló que aún resta la toma de muestras de parte de la población de riesgo, destacó que "Argentina tiene el mejor status ya que se ha mantenido en el nivel uno".

05.09.2005
Infocampo
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La especialista destacó en Infocampo TV que desde fines de la década del 80´ y principios de los 90´ se comenzó a realizar un programa de vigilancia y análisis de factores de riesgo.

En este sentido, sostuvo que “la Argentina está bastante bien”, y agregó que “el tipo de análisis y de programa de prevención han ido evolucionando, de acuerdo a las exigencias internacionales”.

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Por otro lado, Weber resaltó que “estamos muy bien ubicados internacionalmente en este momento”.

En cuanto a las acciones de prevención, la Dra. expuso que “se están realizando controles de alimentos balanceados y de animales, aplicando los métodos aceptados internacionalmente”.

Así, destacó que “en el caso del programa de vigilancia en animales, se busca en el Instituto de Patobiología del INTA, la presencia de las lesiones características de la enfermedad”.

Por otra parte, Weber señaló que en el Instituto de Virología, “se busca la presencia de la proteína del prion resistente, que es la que está siempre asociada a la infectividad”.

La Dra. informó que este trabajo se está realizando desde el año 1992, y confirmó que ya se han analizado más de 17 mil muestras, todas con un resultado negativo.

Asimismo, la especialista destacó que “los laboratorios de diagnóstico de ambos institutos, de virología y patobiología del INTA Castelar, son el laboratorio nacional de referencia para estas enfermedades”.

Con respecto a la posibilidad de que se registren casos de vaca loca en la Argentina, Weber destacó que “el riesgo cero no existe”.

De esta manera, manifestó la necesidad de reconocer que “podría escaparse un control” en determinado momento.

Así, sostuvo que “hay que ser realista y cumplir las reglamentaciones que prohiben dar harina de carne y hueso de origen mamífero a los rumiantes”.

Weber consideró que “eso es lo más importante”, y agregó que “hay que denunciar y mandar al laboratorio de referencia el material cerebral de animales con signos clínicos de enfermedad neurológica”.

Así, comunicó que “en este momento, nosotros tenemos un programa bastante bueno de vigilancia, pero todavía nos faltan muestras de la población de riesgo”.

La Dra. destacó que “estamos yendo al campo a buscar, hablando con veterinarios, y poniendo en práctica hay un programa de difusión y capacitación”.

Sin embargo, señaló que “todavía falta un poco más de respuesta o conocimiento”.

Asimismo, expuso que “estamos tratando de difundir más la cuestión para que nos lleguen más muestras de esa población de riesgo”

Con el mejor status

Weber manifestó que “hace una semana se publicó la actualización del análisis de riesgo geográfico para el mal de vaca loca, que se viene haciendo desde el año 1998 y ya tiene dos actualizaciones”.

De acuerdo a dicho análisis, la Dra. confirmó que “la Argentina tiene el mejor status”, mientras que Chile ha pasado a la categoría 3, “que implica la probabilidad de que la enfermedad esté presente en forma clínica o subclínica en la población bovina”.

La especialista señaló que la Argentina se mantuvo en el nivel uno y Brasil pasó a ser categoría dos. Así, consideró que “esto ha sido por la importación de material contaminado: de alimentos en el caso de Chile y de algunos animales en el caso de Brasil”.

Por otro lado, sostuvo que “no tenemos que ponernos contentos, porque eso significa que puede haber un pequeño riesgo y hay que controlar más el tema de las importaciones”.

Por otro lado, argumentó que “lo que se mira es la región” y, en este sentido, reconoció que América del Sur “tiene riesgo”.

Finalmente, Weber destacó el rol que deberían desempeñar los productores en esta modalidad preventiva.

Así, expuso que “deberían cumplir las disposiciones de no usar harinas de origen rumiante, cumplir las disposiciones de denuncia de enfermedades neurológicas, no importar de países con riesgo y tratar de aplicar dentro de lo posible sistemas de trazabilidad, más allá de la identificación animal”.

De esta manera, opinó que “estas son las cosas que después nos demandan cuando vienen a evaluarnos”.

Verónica Scornik

vscornik@infocampo.com.ar

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