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Por qué son inviables los 300 kilos

En diciembre de 2004 -tal como sucede tradicionalmente durante ese mes- el consumo interno de carne vacuna se incrementó de manera significativa. Pero el precio promedio del novillo en Liniers se mantuvo constante gracias a un aumento de la oferta (ver gráfico).

07.10.2005
Infocampo
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Los precios minoristas de la carne bovina, por su parte, también se mantuvieron estables durante ese mes.

El problema se inició en febrero y marzo de 2005, cuando el valor promedio del novillo en Liniers comenzó a subir hasta superar los 2,20 $/kg. El dato es que la mayor parte de los frigoríficos y de las grandes cadenas de supermercados (que cuentan en muchos casos con plantas de faena propias) decidieron por entonces trasladar ese aumento a los valores minoristas de la carne.

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Entre 2002 y 2004, la industria cárnica pudo subsidiar al consumo interno gracias al hecho de que el cuero -que representa un 75-80% del valor del recupero- pasó a ser un producto dolarizado luego de la megadevaluación. Pero, a fines de 2004, la industria curtidora -amparada en una protección arancelaria que torna inviable la exportación de cueros frescos- decidió en conjunto aplicar una fuerte baja a los valores del cuero pagados a los frigoríficos. De esta manera, sin el aporte del cuero, a partir de 2005 todo aumento del precio del novillo sería trasladado de manera casi inmediata al consumidor. Y esto fue exactamente lo que sucedió en febrero y marzo pasados. En tanto, el consumo interno de carne se mantuvo firme. Además, en los meses de junio y julio de este año la exportación de carne representó casi el 22% de la producción de carne vacuna. Por tales motivos, a pesar de las variaciones de oferta de hacienda registradas en Liniers, el precio promedio del novillo en dicho mercado no volvió a bajar de los 2,20 $/kg y los precios minoristas se mantuvieron firmes.

Estamos a sólo dos meses del mes de diciembre, cuando, por efecto de las fiestas de fin de año, el apetito carnicero de los argentinos crece como nunca. El problema es que si a partir de noviembre próximo se hubiese llegado a aplicar la resolución SAGPyA 645/05 (que determinaba un peso de faena mínimo obligatorio de 300 kilos por cabeza), el no ingreso al mercado de gran parte de los ejemplares de la categorías novillito y vaquillona habría generado un faltante de oferta que habría hecho explotar los precios internos de la hacienda y de la carne. Por eso, en estos días el Gobierno decidió flexibilizar la norma del peso mínimo y estableció un piso de 280 kilos a partir del 15 de diciembre (con lo cual se le da entrada a las dos categorías antes mencionadas). Pero, aun así, la oferta de hacienda en diciembre registraría un recorte al quedar fuera de comercialización los terneros/as (a menos que alguien invente un método para agregar 150 kilos en menos de 30 días).

Lo ideal para contener los precios internos sería permitirle a la oferta que juegue con todas las fichas en el momento en el cual la demanda está completamente desaforada. Pero más importante que esto es no confundir las causas del problema con las consecuencias.

Ezequiel Tambornini | Especial para Infocampo

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