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"La nutrición está por el buen camino"

Con buenos resultados en la fertilización a largo plazo, Fernando García cree que es importante seguir incorporando nutrientes y mejorar el balance. "Crecimos, pero nos falta ajustar algunas cosas en N, P y S", dijo

Con buenos resultados en la fertilización a largo plazo, Fernando García cree que es importante seguir incorporando nutrientes y mejorar el balance. "Crecimos, pero nos falta ajustar algunas cosas en N, P y S", dijo
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El jueves 27 de septiembre, egresados del posgrado de Producción vegetal de la Facultad de Agronomía de Mar del Plata brindaron un homenaje a la trayectoria de Fernando García, actualmente director, del Instituto Internacional de Nutrición de Plantas (Ipni) para el cono sur. Con él analizamos la situación de la incorporación de nutrientes en la Argentina y cuáles son los elementos clave para poder hacer una agricultura sustentable económica y agronómicamente.

-¿En qué están trabajando ahora?

-Los últimos años hemos trabajado en los efectos a mediano y largo plazo de manejo nutricional de suelos y cultivos, esto es, pensando en la rotación, más que en un cultivo al año. Para eso tenemos una Red de Nutrición desde hace seis años. Evaluamos respuesta a nitrógeno, fósforo y azufre en trigo, soja 1ra. y 2da. y maíz, y sobre todo vemos cuáles son los efectos de mantener una misma forma de manejo de la nutrición a lo largo de los años. Tuvimos efectos residuales importantes desde el punto de vista económico y sobre la calidad del suelo.

-¿Cómo se manifiesta en rindes?

-En maíz encontramos respuestas del 40 al 80% en el rendimiento, del 60% en trigo y en soja de primera, que es la más brava, hasta el 20%. Un dato interesante son los efectos residuales que se lograron en un ensayo en el que que se dejó sin tratamientos tras cuatro años de fertilización. El trigo del año siguiente tuvo respuesta de 2.200 kg/ha, que casi es el 70% sobre no haber manejado fertilización, 500 kg más en soja de segunda, 1.000 kg más de maíz, y 300 kg tres años después. En esto es lo que estamos insistiendo últimamente, es decir, no mirar sólo el manejo de la nutrición solamente en el cultivo inmediato, sino también por el impacto en el siguiente. No sólo porque haya más nutrientes sino también porque haber manejado bien un cultivo implica que se desarrolle mejor, capte más carbono del aire y lo ponga en el suelo, con lo que mejora el balance de materia orgánica, deja más rastrojo, tiene mejor exploración radicular, mejora la actividad microbiana.

-¿Está concientizado el productor de todo esto?

-El último año, en los cuatro cultivos más importantes, el balance de lo que se sacó y lo que se puso, dio que se repone el 53% de fósforo, el 31% del nitrógeno, 27% de azufre y menos del 1% de potasio. Estamos aún en negativo, pero lo cierto es que se ha mejorado. A principios de los 90, cuando consumíamos 300.000 t de fertilizantes, ninguno de éstos pasaba del 15%.

¿Qué faltaría para seguir creciendo?

Terminar de ajustar las dosis de nitrógeno, fósforo y azufre con rotaciones y algunos manejos prácticos de suelo como son los puentes o abonos verdes. Por ejemplo, cuando se hace una soja de primera, durante un gran período se deja el suelo al descubierto. Probablemente una alternativa sea empezar a experimentar con una cobertura de invierno. Otros dos temas son usar los modelos de simulación, que para nitrógeno es una herramienta muy útil, y trabajar con sensores remotos y agricultura de precisión.

Es un desafío muy grande porque se generan respuestas y preguntas.

Juan I. Martínez Dodda / jdodda@infocampo.com.ar

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