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Un 2004 entre luces y sombras

El sector frutihortícola tuvo avances y los problemas de siempre

El sector frutihortícola tuvo avances y los problemas de siempre
infocampo

La comercialización ilegal sigue complicando al sector que da trabajo a gran parte del campo argentino. Los mercados de abastecimiento se organizaron y buscaron mejorar su accionar.

Los incrementos en las exportaciones, la eventual apertura de nuevos mercados internacionales y la consolidación como principal generador de mano de obra fueron los hechos más importantes que pudo mostrar el sector durante el 2004, en contraposición con un mercado interno irregular, sobreofertado y con una marcada comercialización marginal.

Las ventas al exterior mostraron un predomino del mercado ruso que se convirtió en el principal importador de frutas argentinas. En el período enero-noviembre los envíos de productos frutihortícolas alcanzaron 1.148.638 t por un valor de u$s 528.798.000, con un aumento de 6% en volumen y del 15% en divisas. Las mayores remesas le correspondieron a la pera con un total de casi u$s 153 millones, seguida por el limón que totalizó 131 millones y la manzana con 88 millones. Lo más relevante que mostró el segundo semestre fue la factibilidad de que el limón pueda reingresar a los Estados Unidos y la eventual apertura del mercado chino a las frutas argentinas, en oposición a la continuidad de las retenciones (un 10% para las frutas de pepita y carozo y un 5% para los cítricos).

Las luces fueron la consolidación del Sistema de Control de Frutas y Hortalizas (SICOFHOR), la conformación de los foros hortícolas y frutícolas, el accionar de la Federación Nacional de Productores y Operadores de Mercados Frutihortícolas de la República Argentina (FENAOMFRA), de los Mercados de Abastecimiento Público encabezados por el Mercado Central de Buenos Aires y de las cámaras que agrupan a los mercados bonaerenses, las que están promoviendo el correcto abastecimiento de la población, garantizan la calidad y cantidad, además de una adecuada seguridad alimentaria. Las sombras fueron el accionar de los depósitos clandestinos y ventas desde culata de camión que operan al margen de la ley, tanto sanitaria como impositivamente. Similar situación, aunque en otro contexto comercial, provocan las grandes cadenas de distribución, las que a pesar de tener la posibilidad de comprar grandes volúmenes de mejor calidad y a un mejor precio que el pequeño comercio minorista, no han dado beneficios para los dos extremos de la cadena de comercialización, productores y consumidores.

Lo más importante es que el sector agroindustrial emplea al 36 % de los argentinos. Un estudio de la Fundación Producir Conservando determinó que las siete principales cadenas de producción y comercialización concentran el 77.6 % del empleo total de la actividad. A la cabeza, están las frutas y hortalizas con un 20.1%, las mayores generadoras de empleo del campo argentino.

Horacio Esteban |Especial para Infocampo

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