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Unos 500 evacuados en San Vicente están a la espera de volver a casa

El dato surge de un relevamiento que realizó la intendencia local. Las familias aguardaban la llegada de la ayuda que enviarán la Nación y la provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, el resto del distrito especulaba acerca de cuándo se restablecerán los servicios de agua y luz.

El dato surge de un relevamiento que realizó la intendencia local. Las familias aguardaban la llegada de la ayuda que enviarán la Nación y la provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, el resto del distrito especulaba acerca de cuándo se restablecerán los servicios de agua y luz.
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Unos 500 evacuados en el partido bonaerense de San Vicente esperaban este sábado la llegada de la ayuda que enviarán la Nación y la provincia de Buenos Aires, mientras el resto del distrito especulaba acerca de cuándo se restablecerán los servicios de agua y luz.

El regreso a sus casas dependerá de la asistencia que brinden los gobiernos nacional y provincial, por lo que ahora las autoridades definían cuáles era las prioridades tras el temporal del viernes, indicó a Télam el secretario general de la Municipalidad, Alejandro Martín.

Para ello, la intendencia realizó durante la mañana un relevamiento de la situación, cuyos resultados preliminares arrojaron la cifra de 500 casas afectadas por diferentes motivos: voladura de techos y árboles caídos, principalmente.

Unas 150 personas se refugiaban en la escuela 6, a la espera de colchones, frazadas, alimentos y ropa, y otras 350 se autoevacuaron en casas de amigos y familiares para estar más cerca de sus pertenencias.

La más perjudicada de todos las zonas del partido fue la conocida como “barrio del hospital”, donde hay asentamientos con viviendas precarias, algunas de las cuales desaparecieron totalmente por los vientos intensos.

Otras 50 personas permanecían refugiadas en la localidad cercana de Alejandro Korn, en la escuela pública 27, también rodeada de asentamientos en los cuales más de 10 casas no se mantuvieron en pie.

“Mirá mi casa ahí y ahora mirá el techo allá”, comentó a Télam Sergio Quiroga, señalando las chapas que volaron y cayeron al menos a 50 metros de distancia de su casa, que reconstruirá con la ayuda de las 10 personas con las que vive y sus vecinos.

“Hubo mucha solidaridad. La casa del vecino es todavía más chica, pero el techo se mantuvo porque lo sostuvieron entre cinco personas”, comentó.

En la escuela un aula estaba dominada por niños de 8 a 12 años que escribían sus nombres en el pizarrón y le enseñaban a bailar a uno de sus amigos, según explicó Mariana, de 12, rodeada de madres que pedían desde chapas y tirantes para sus casas hasta colchones para pasar la noche.

En todo el partido sigue sin haber agua potable, ni siquiera en el Centro Cívico -donde la gente se acerca a hacer reclamos-, por lo que las autoridades y la empresa concesionaria evaluaban utilizar bombas hasta que la situación se normalice, aunque tampoco fue restablecida la red eléctrica, explicó Martín.

Fuente. Télam

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