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Valor agregado, eje que atraviesa las cadenas productivas

El INTA, junto con el Ministerio de Agroindustria, promueve la transformación de los granos en productos y subproductos.

Si bien el agregado de valor abarca una diversidad de procesos –algunos con mayor demanda tecnológica que otros–, todos tienen como objetivo en común: transformar la producción primaria a escala local. La incorporación de nuevas etapas de manufactura aumenta la mano de obra en los territorios hasta 104 veces y multiplica la rentabilidad. Así, una ración de casi 4 kilos de soja y maíz equivale a un kilo de queso, cuya elaboración incrementa 26 veces el valor de la materia prima.

Este será uno de los ejes que el INTA presentará en la muestra Expoagro, que se realizará del 8 al 11 de marzo en Ramallo, a la altura del km 214 del autopista Rosario-Buenos Aires.

“Agregar valor y trabajo en origen a los productos primarios es una oportunidad, debido a que requiere la aplicación de mayor tecnología y potencia otras cadenas alimentarias con ventajas comparativas y competitivas”, explicó Alejandro Saavedra, coordinador del proyecto “Procesos productivos agroindustriales para agregar valor en origen en forma sustentable” del INTA.

El especialista apuntó que la Argentina exporta el 68 % de su producción de maíz como grano –promedio 2009-2012– mientras que Estados Unidos produce el doble de maíz per cápita y exporta el 13 %. “La industrialización de la producción agrícola en proteína animal permite satisfacer el mercado interno y luego exportar valor agregado desde origen”, indicó Saavedra.

En cuanto a la distribución de la renta en la cadena agroindustrial, el especialista calculó que –en promedio– los productores primarios aportan el 65 % de capital y perciben entre el 15 y 25 % de la renta. Por su parte, aquellos actores vinculados con la industrialización de primer y segundo orden invierten el 25 % de capital y reciben entre el 35 y 45 % de renta.

“Por último, el sector de logística, transporte, cadena de frío y comercio local e internacional aporta sólo el 10 % en concepto de capital y perciben una renta de entre el 35 y 45 % –según los productos–”, agregó Saavedra, al tiempo que ponderó la decisión de producir con mayor nivel de manufactura para mejorar el porcentaje de rentabilidad.

Según estimaciones de Fernando Ustarroz, coordinador del Módulo Valor Agregado en Origen del INTA, 2,6 kg de maíz más 1,3 kg de soja equivale a la generación de 13 litros de leche que permiten elaborar un kilo de queso Reggianito y multiplicar 26 veces el valor de la materia prima. A su vez, la misma ración con el equivalente en granos para obtener un kilo de lomo bovino aumenta 23 veces la renta percibida; para uno de carne de pollo, 20 veces; o para uno de bondiola de cerdo, 21,8 veces el valor del grano comercializado y exportado sin transformación.

Con respecto a la generación de empleo, Saavedra estimó que el agregado de valor en origen aplicado a todos los eslabones de la cadena láctea, desde la etapa primaria hasta los productos finales en góndola, aumenta 40 veces la cantidad de puestos de trabajo. De igual modo, en la cadena bovina, ese índice se incrementa 104 veces.

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