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Vicentín pone en marcha su segunda planta de biodiésel

Junto con Glencore, armó una unión transitoria de empresas, bautizada Renova, para la construcción de una planta de biodiésel con capacidad para elaborar 230.000 toneladas por año en la localidad de San Lorenzo. Esta unidad ya hizo las primeras pruebas, para comenzar la producción en escala en estos días.

Junto con Glencore, armó una unión transitoria de empresas, bautizada Renova, para la construcción de una planta de biodiésel con capacidad para elaborar 230.000 toneladas por año en la localidad de San Lorenzo. Esta unidad ya hizo las primeras pruebas, para comenzar la producción en escala en estos días.
infocampo

Vicentín es una empresa argentina, santafesina para más datos, y de origen familiar, que hoy está haciendo punta en el naciente negocio de los biocombustibles.

En primer lugar porque fue pionera en la construcción de una planta de mediana escala (50.000 toneladas o 180 a 200.000 litros por día) en la localidad de Avellaneda, en Reconquista.

En segundo lugar, porque ya realizó dos envíos masivos de biodiésel hecho a partir de soja, por 6200 toneladas, con destino a Alemania.

Tercero, porque junto con el Grupo Glencore, muy fuertemente posicionado en el negocio oleaginoso del sur de Buenos Aires y La Pampa, armó una unión transitoria de empresas, bautizada Renova, para la construcción de una planta de biodiésel con capacidad para elaborar 230.000 toneladas por año en la localidad de San Lorenzo.

Esta planta, cuya maqueta estuvo presentada la semana pasada en el Foro Global de Bioenergía, ya hizo las primeras pruebas, para comenzar la producción en escala en estos días. Por tal motivo, Infocampo conversó con Alberto Padoán, uno de los directivos de la compañía, para compartir su visión respecto del naciente negocio.

-¿Se puede decir que exportar biodiésel a Europa es una posibilidad concreta a partir de esta experiencia?
-Los europeos hacen el biodiésel a partir de colza y la Argentina, por ser gran productor sojero, tiene la posibilidad de hacerlo a partir de esta oleaginosa. La realidad es que el aceite de soja se presta bien para este producto y la Argenitna es el primer exportador mundial de aceites livianos. Por eso yo creo que (los argentinos) estamos llamados a ser los primeros productores mundiales de biocombustibles o por lo menos de biodiésel, porque así podemos agregarle valor a la cadena de oleaginosos, en un contexto de falta y encarecimiento de combustibles fósiles. Por otra parte, los biocombustibles presentan menor grado de contaminación ambiental, tanto el biodiésel como el bioetanol.

-¿Cómo resultó el transporte del biodiésel a Alemania?
-No hubo ningún problema, porque el producto tiene que cumplir con normas de calidad internacionales. El único problema que tiene es que es un producto muy higroscópico, y para eso va en bodegas especiales, que no tienen una libre entrada de aire, se lo regula con válvulas, y es un tema muy controlado.

-¿Cuál es la relación de precios entre el aceite de soja y el biodiésel?
-El biodiésel tiene un precio un poco mayor porque se le agrega valor en la cadena de producción del aceite. Lo que pasa es que, como cualquier producto, a medida que se agrega valor y se aumenta la tecnología de producción los aranceles disminuyen cuando son retenciones o aumentan cuando son reitengros, como todo.

-¿Cómo les está yendo con las pruebas en la planta de San Lorenzo?
-Es cuatro veces más grande que la de Avellaneda. Es una planta que tiene una capacidad de producción de 600 a 700.000 litros por día, esto es unas 240.000 toneladas por año. Para hacer biodiésel de exportación necesitás dos plantas. Una para refinar el aceite crudo, con lo cual podés exportar el aceite crudo o el refinado para consumo humano, y una segunda para la esterificación. El primer proceso lo hace una planta De Smet que compramos en la Argentina. El segundo es con una Lurgi, llave en mano.

-¿Cuándo empieza a funcionar a pleno?
-Teóricamente, por las pruebas ya estaríamos empezando a producir.

-¿Qué cantidad de mano de obra incorporarían en la planta?
-No se sabe bien aún, porque es un proceso bastante automático, pero se estima que entre 8 y 10 personas por turno, con una mano de obra muy calificada.

-¿Cómo evalúa los derechos de exportación, que en el caso del biodiésel son del 5%, pero siempre está la duda de que se los suba?
-Creo que va a pasar bastante tiempo antes de que se modifique y todos esperamos, obviamente, que la retención de los aceites vaya disminuyendo en la medida que el país crezca, y se incremente la producción en todos los sectores. La esperanza es que las retenciones sean menores las más altas y no mayores las más bajas. Creo que hoy hay mucha expectativa en el sector, hay mucha demanda de otros países para que nosotros podamos ser proveedores. Yo creo que el Gobierno va a tener en cuenta esa expectativa que hay en el mundo y va a apoyar el desarrollo de estas fábricas, para que podamos integrarnos en la cadena de valor de las oleaginosas y los cereales y llegar al mundo con productos más sofisticados.

-¿Cómo han resuelto el tema de la energía?
-Nosotros somos un grupo que hacemos desde el desmote de algodón hasta el algodón hidrófilo, aceite de algodón, aceite de girasol, tenemos hilandería, frigoríficos y en estos momentos estamos tratando de darle más importancia a lo más necesario para la exportación. Es decir lo vamos regulando dentro del grupo y tenemos convenios con la empresa provincial de energía de Santa Fe. Estamos haciendo un trabajo bastante ordenado. Obviamente tenemos el mismo problema que toda la Argentina, que viene por dos lados, una tremenda ola de frío -en mis 64 años no recuerdo haber pasado por algo parecido- y la falta de
agua en las represas.

-La glicerina es el principal subproducto en el proceso de fabricación del biodiésel, ¿cómo la van a manejar?
-Nos están llegando quemadores especiales para la glicerina, porque es un producto que tiene menos calorías pero que genera residuos de manejo problemático. Por eso hay que hacerle una correcta combustión. Mientras esperamos que lleguen estos quemadores, vamos almacenando la glicerina.

-Es notable la evolución de la compañía, que comenzó como acopiadora de algodón.
-La empresa se inició en la década del 30, en Avellaneda, con ramos generales, venta de maquinaria agrícola, cosechadoras de maní, porque en ese entonces se hacía maní aquí (en el norte de Santa Fe). En 1938 se comenzó con la desmotadora de algodón. Bueno, fue una historia, hasta llegar a este punto, en un mundo globalizado, donde podemos estar en los primeros niveles de calidad y producción.

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