En el marco de la muestra Agritech, Pablo Coletti, gerente de proyectos de Netafim Argentina, presentó la nueva tendencia en materia de riego suplementario, con directo interés para los productores argentinos.
Se trata de una tecnología que no solo ayuda a estabilizar y asegurar rendimientos, sino también a la preservación y el manejo sustentable de acuíferos.
“En los últimos años empezamos a trabajar con goteo enterrado para cultivos extensivos y ahora existe la posibilidad de combinarlo con la siembra directa en la rotación de trigo, soja y maíz”, dijo Coletti al diario La Voz.
Esta tecnología cuenta con 5 variantes del denominado “riego de bajo caudal”. La primera emplea tubos flexibles con conectores integrales. A diferencia de las tuberías que se instalan bajo tierra, permite al agricultor movilizar el sistema de una parcela a otra.
La segunda innovación es un novedoso software , con aplicación en cuatro niveles diferentes: suelo, hidráulica, el equipo de riego y el cultivo. Permite al productor concentrar en la PC toda la información y tomar decisiones en base a los datos colectados.
La tercera es un sistema ideado para ayudar al agricultor que recién se inicia en el riego por goteo. El sistema de “irrigación por demanda del cultivo” facilita el pasaje a este último sistema, más adelantado y sofisticado.
La cuarta tendencia es la de caudales bajos. Si en el pasado se aplicaban cuatro litros por hora, y luego dos, hoy los nuevos parámetros de aplicación indican un litro por hora o, inclusive, menores volúmenes de agua.
Por último, la etapa final se relaciona con el diseño de megaproyectos, a medida para inversores en diferentes partes del mundo, que las empresas israelíes expertas en riego agrícola ofrecen por sí o a través de sus filiales.
El goteo enterrado viene aplicándose desde hace algunos años en caña de azúcar en la Argentina. Sus avances permiten pensar entonces en su incorporación al sistema de siembra directa en la producción extensiva de granos.

