El fenómeno de La Niña amargó a todos los productores, ya que la sequía hizo estragos en algunas zonas productivas.
En el caso del maíz, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en la campaña 2011/12 se sembraron 5 M de hectáreas y la producción alcanzaría las 20 M de toneladas, un 15% menos que el año anterior, donde se produjeron 23 M de toneladas. Pero la superficie implantada fue de 4,5 M de hectáreas, un 11% menos que la campaña antecesora.
En este contexto es como los maíces tardíos se hicieron fuertes y empezaron a jugar en primera. Alfredo Cirilo, técnico del Inta Pergamino, indicó que la última campaña es un claro ejemplo de cuándo las siembras tardías son una ventaja, ya que las siembras demoradas, comparadas con las tradicionales que sesiembran en septiembre/octubre, desplazan el momento más crítico del cultivo que es la floración, hacia el momento del año donde el balance de lluvias y la demanda es menos desfavorable.
Para leer más, haga click en el Semanario Infocampo

