La quita de subsidios al consumo de gas domiciliario fue anunciada hace meses, pero recién ahora los usuarios comenzaron a sentir sus efectos, con la llegada de facturas que tienen hasta un 670% de aumento. Algunos pensaron que se trataba de un error. Pero esta mañana el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, confirmó que no: los incrementos son acordes a lo anunciado.
En su habitual conferencia de prensa, el funcionario recordó que la paulatina quita de subsidios fue estructurada de una forma tal de que “el consumidor que consumió menos mantuvo la tarifa”, mientras que quienes utilizaron más gas que en períodos anteriores pierden una parte o todo el subsidio.
“Cualquier tipo de variación de tarifa tiene que ver con el consumo. Si efectivamente existe más consumo, eso tiende a generar mayor nivel de facturación”, alegó Capitanich. Luego, defendió la medida como la mejor forma de reducir el nivel de gas y petróleo que el país debe importar cada mes para satisfacer la demanda interna: “Entendemos que es la metodología adecuada para que los incentivos sean correctos y que el ahorro energético se traduzca en impacto fiscal”.
El jefe de Gabinete alegó además que cualquier suba del gas, aún cuando alcance el 670 por ciento, es menor a los incrementos que los sueldos, las jubilaciones y el Salario Mínimo, Vital y Móvil recibieron en los últimos diez años de gestión kirchnerista.
