En declaraciones a Radio Colonia, el tesorero de Aaprotrigo, Raúl Maestre, consideró que la caída de la superficie de trigo “a nivel país es un espanto”.
“Es un pecado, o vergüenza, pero está en el orden del 50%. Lo peor de todo es que en el sudeste todavía es mayor porque ahí estamos hablando del 60%. Y esa es la zona más rica y núcleo del trigo, donde compite con la cebada. Esta vale US$220 la tonelada y el trigo US$190. Y esos 30US$ de diferencia son clave, pues son cultivos que cuestan más o menos lo mismo, las necesidades agronómicas son muy parecidas y donde la cosecha de la cebada es 15 días antes que la del trigo. De tal forma se puede tener una soja de segunda, medio temprana, que para el sudeste es fundamental, porque después vienen las heladas y ya no se puede levantar más la soja”, dijo tras considerar que los anuncios del Gobierno sobre la apertura de las exportaciones del cereal llegaron tarde.
En tanto, Maestre expresó que además “nadie da certeza de que llegado el momento van a estar esos 6 millones de Roes. Como le vinieron mintiendo a los productores durante dos años respecto a que se iba a abrir el registro del trigo y no se hizo, o esta manía que tienen de generar poder y con eso decidir cuántas toneladas dejan exportar y cuántas no, el productor ha decidido buscar alternativas productivas que agronómicamente le convengan, dentro de una rotación razonable porque nadie se quiere hipotecar desde ese punto de vista”. Y agregó: “Pero cuando el gobierno sale en el mes de junio a hablar de la apertura de 6 millones de toneladas, los productores más sensatos hace rato que ya definieron que van a hacer”.
Paralelamente, destacó que “ya es un hecho que el trigo retrocede en su superficie. En abril ya hay una zona importante de Argentina que empieza a sembrar trigo y termina más o menos en julio. Y la producción de trigo se está estimando en 12/12,5 millones de toneladas, según la Bolsa de Buenos Aires o la de Rosario. También Bahía Blanca coincide en esos volúmenes”.
“Es gravísimo”, dijo acerca del impacto del retroceso. “Atrás de todo esto hay una cadena. Dentro de esa cadena hay historia de producción, hay genética y hay semilleros que han apostado, pese a las políticas. Brasil se jacta de tener 30 años de historia de trigo y nosotros tenemos más de 100 años, y parece que no nos interesa o no nos importa”, siguió.
“No solo estamos haciendo una política contra el productor en el tema del trigo, sino contra toda la cadena”, finalizó.

