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Atanor compra salina para integrarse más

Está ubicada en La Pampa y será socio de Celusal, dueña del otro 50%. La producción anual llega a 240.000 t, pero el excedente tiene mercado asegurado, afirman.

Está ubicada en La Pampa y será socio de Celusal, dueña del otro 50%. La producción anual llega a 240.000 t, pero el excedente tiene mercado asegurado, afirman.
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Por Infocampo

Atanor, una compañía multilocal de agroquímicos, que espera terminar el año con una facturación de 700 millones de dólares, anunció esta semana una inversión que lo involucra aún más en la cadena de abastecimiento de materias primas.

Es que después de cinco años de negociaciones, la compañía piloteada por el ingeniero químico Miguel Ángel González compró la mina de sal Restauración, ubicada en la salina La Colorada Grande, en la provincia de La Pampa y a unos 140 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca.

La operación se cerró por u$s7 millones, informaron los directivos de la empresa y fue hecha con Valuveal SA, propietaria de esta salina de 5.400 hectáreas en conjunto con Timbó SA, conocida por su marca Celusal.

Sucede que Atanor, fuerte fabricante de los herbicidas glifosato, 2-4D y atrazina, es un fuerte consumidor de sal, que la utiliza como materia prima para sus procesos de síntesis química.

La compañía utiliza anualmente unas 70.000 toneladas de sal, que a partir de ahora serán provista por su salina, que pasa a formar parte de los activos de Atanor.

Pero en verdad esta salina tiene una producción anual de 240.000 toneladas. “El excedente está todo colocado”, explicó González en la presentación de la operación. “Pero recordemos que la sal es un recurso escaso en el mundo y la Argentina es uno de los pocos países que la tienen disponible. Y la sal de esta salina es de muy buena calidad”, agregó el empresario.

González precisó que hoy la empresa está produciendo unos 110 millones de litros de glifosato, 18 millones de 2-4D y 14 millones de triazinas por año.

Del procesamiento de la sal (cloruro de sodio) se obtiene el cloro por un lado y la soda cáustica por el otro. Estos dos insumos se utilizan en la síntesis del glifosato, junto con el agua oxigenada. Los dos primeros elementos también integran la síntesis del 2-4D, mientras que el cloro sólo sirve para elaborar triazinas (atrazina).

Así, al igual que cuando decidieron desembarcar en el negocio de los ingenios, no por el azúcar sino por el alcohol, Atanor continúa con su estrategia de avanzar en la cadena de abastecimiento de sus productos.

González sostuvo que con la compra de la salina se ahorrarán unos 10 dólares por tonelada de sal, que pasa a engrosar el margen de sus productos finales.

El año pasado, la compañía, que pertenece al grupo estodounidense Albaugh, desembolsó 60 millones de dólares en una planta de producción de soda cáustica e hidrógeno y otra de agua oxigenada, en su complejo industrial de Río Tercero (Córdoba).

“Nuestra política es reinvertir en todo lo que sea posible”, manifestó el empresario. De hecho, en la actualidad la compañía avanza en la construcción de su fábrica de pmida (materia prima del glifosato) en China, así como en una planta también de glifosato en Brasil.

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