La producción de garbanzos en la provincia de Córdoba es realizada en secano en la mayoría de los casos, rondando un 80% del cultivo. Sin embargo, la tendencia cada vez más común del uso de riego suplementario se hace notar, mostrando buenos resultados.
Estudiantes del Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba realizaron un estudio para medir el efecto de la fecha de siembra y la aplicación de un riego suplementario en garbanzo sobre el rendimiento en grano y la eficiencia en el uso de agua para producirlo.
Según el informe publicado en el diario La Voz de Córdoba, por fecha de siembra, el material se distribuyó a campo según un diseño de parcelas divididas en bloques completos aleatorios con dos repeticiones. A cada cultivar le correspondió la parcela principal y al tratamiento riego suplementario versus secano las sub parcelas.
Se sembraron 40 semillas viables por metro cuadrado. A la siembra y a la cosecha se midió el agua gravimétrica hasta los dos metros de profundidad. Se contabilizaron las precipitaciones efectivas durante el lapso de tiempo en el que el cultivo estuvo implantado.
La aplicación de los dos riegos suplementarios se llevó a cabo durante la floración. Esto repercutió con mayor intensidad en la tercera fecha de siembra, tanto para la producción de grano como para la eficiencia en el uso del agua para producirlo.
En la mayoría de los casos, se presentaron granos de mayor calibre, llegando a un incremento en su rendimiento del 50%, y hasta del 126,5%, en algunos casos. Así, queda demostrado que un cultivo en el que se aplica un riego suplementario resulta más eficiente en el uso de agua.

