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Crisis económicas que devienen en políticas

Desde hace casi tres meses, el tema excluyente de conversación de quien suscribe estas líneas, con cualquiera que se tope, es el conflicto del campo. De lo último dicho y escuchado, la hipótesis que se presenta a continuación amerita, pienso, ser compartida con los buenos lectores de Infocampo. Es público y notorio que el modelo... Read more »

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Por Infocampo

Desde hace casi tres meses, el tema excluyente de conversación de quien suscribe estas líneas, con cualquiera que se tope, es el conflicto del campo.

De lo último dicho y escuchado, la hipótesis que se presenta a continuación amerita, pienso, ser compartida con los buenos lectores de Infocampo. Es público y notorio que el modelo económico hace tiempo que necesita un service. Esto lo dicen los mismos economistas que se puede catalogar como defensores del modelo.

Este service o corrección deviene en necesario por el desvío que vienen sufriendo las principales variables económicas desde la salida de la convertibilidad, desvío que por otra parte tiende a acentuarse en los últimos dos años, a medida que la realidad empuja hacia un lado y las decisiones políticas hacia otro.

Puesto en términos de náutica: el piloto enfoca la proa de su velero hacia el destino, pero la deriva lo aleja de él. Solo con un viraje podrá corregir el rumbo y llegar a la meta.

Lo que plantea la hipótesis que exponemos es que la necesidad de este viraje, o corrección del rumbo, en materia económica no suele ser asumida por los gobiernos de turno, que piensan más en el costo político a corto plazo que en la necesidad de sincerar la economía.

Entonces, la corrección necesaria deviene merced a la generación de una crisis política que termina licuando el poder del Gobierno, la asunción de uno nuevo, que como medida de shock sincera las variables.

Seguramente los especialistas en economía política podrán someter esta hipótesis a prueba. Pero, por lo pronto, suena razonable pensar que como sociedad nuestra forma de resolución de los desvíos de los modelos económicos opera de esta forma.

Quienes sostienen la hipótesis apelan a la memoria de los últimos 30 años. De la tablita de Martínez de Hoz y el modelo de “la plata dulce” se salió tras la crisis de Malvinas, con el advenimiento de la democracia.

Llegó entonces Alfonsín, con Sourrouille y su Plan Austral. El desvío del modelo terminó en hiperinflación, seguida de crisis de gobernabilidad, victoria del peronismo de Menem y entrega adelantada del gobierno. Llegó Cavallo y su convertibilidad, que acabó con el flagelo inflacionario. Al tiempo, dólar barato y pérdida de sustentación del modelo.

De la Rúa ganó prometiendo más convertibilidad. Intentó el ajuste López Murphy en su breve paso por Economía. No pudo. Lo sacaron y vino Cavallo de vuelta. Intentó él también con alguna corrección como el factor de empalme. Tampoco funcionó.

El modelo se corrigió con nueva crisis política, default, seis presidentes en una semana y devaluación brutal.

Vino Duhalde y apareció Lavagna que, como Cavallo en los 90, dominó una economía descontrolada. De nuevo crecimiento. Argentinos, a triunfar.

Pero para 2007, ya el modelo empezaba a hacer agua. Difícil mantener un dólar alto sin que lo lime la inflación y mantener atrasos tarifarios, energéticos y alimentarios vía los subsidios.

Lo explica muy bien Miguel Bein en un artículo: de $16.000 millones dados en subsidios al sector privado había que pasar a $24.000 millones en 2008. ¿La solución? Más retenciones. Lo comentamos incluso en Infocampo.

En esta hipótesis, el conflicto del campo no es en sí mismo el conflicto. Es mucho más que eso: es el disparador de una crisis política, que derivaría en la instrumentación de la corrección del modelo.

Habrá quienes opinen que esto no es así; otros concordarán. De hecho, hay quien plantea que la situación del Gobierno en la actualidad es la que tenía De la Rúa cuando convocó a Cavallo. Lo que no deja de ser interesante es ejercitar la reflexión frente a esta hipótesis.

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