No puede decirse que es un hecho, porque los pronósticos son más precisos a partir del segundo semestre, pero todo indica que el retorno del fenómeno El Niño en la próxima campaña 2026/27 es inevitable.
En los últimos días, hubo varios informes que lo ratificaron, incluso uno que sorprendió, elaborado por parte de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA): la posibilidad de que llegue El Niño, y que además tenga una gran intensidad, es tan firme que esta entidad de la Mesa de Enlace emitió un documento recomendando a los productores que vayan tomando recaudos.
¿El motivo? Como se sabe, El Niño es un fenómeno provocado por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial y que tiene como principal impacto en Argentina un incremento en el caudal de lluvias.
Esto, en general, garantiza una oferta de agua suficiente para lograr altos rendimientos, pero también conlleva el riesgo de anegamientos e inundaciones perjudiciales para la producción agropecuaria.
ANTES DE EL NIÑO: CÓMO VIENE EL OTOÑO
Uno de los reportes que se dio a conocer recientemente fue el pronóstico climático trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
La previsión del organismo oficial es clara: más lluvias y temperaturas que lo normal entre abril y junio; es decir, en pleno período otoñal.
Puntualmente, en materia de precipitación, proyecta lo siguiente:
- (SN) Superior a la normal en la región del NOA, Córdoba, oeste de Santa Fe, este de San Luis y centro este de Buenos Aires.
- (N-SN) Normal o Superior a la normal en el norte del país, sur del Litoral, sudoeste de Buenos Aires, La Pampa y sur de Patagonia.
- (N) Normal en gran parte de Cuyo y sobre el centro y norte de Patagonia.
- (ES) Estación Seca en el extremo oeste del NOA.
En cuanto a temperaturas, lo que se espera se describe a continuación:
- (SN) Superior a la normal sobre la región del Litoral, resto de Santa Fe, Córdoba y este de San Luis.
- N-SN) Normal o superior a la normal hacia el norte y NOA, región de Cuyo, Buenos Aires, La Pampa y región de Patagonia.
EL NIÑO EN LA MIRA
Ya pensando más a mediano plazo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires emitió su informe climático estacional, elaborado por el agroclimatólogo Eduardo Sierra, quien recordó que, desde mediados del verano 2026 en adelante, viene observándose fuertes señales que la Campaña 2026/27 podría desarrollarse en el marco de un episodio de El Niño.
“No obstante, la transición será lenta y, en caso que se concrete el desarrollo de un episodio de El Niño, sus efectos comenzarían a sentirse hacia la Primavera 2026, continuando durante el Verano y el Otoño 2027”, aclaró Sierra.
Desglosándolo por estación, la mirada de la Bolsa porteña menciona:
Otoño 2026
- El sistema climático evolucionará gradualmente hacia un “Neutral Muy Cálido”, con posibilidad de pasar a un “El Niño”.
- El cambio de escenario será lento, porque subsiste una buena dosis de acción residual de La Niña, al mismo tiempo que los vientos polares se intensificarán, siguiendo la disminución estacional de la radiación solar, pasando a dominar el sistema climático.
- Las irrupciones de aire polar provocarán tormentas cordilleranas tempranas, con precipitaciones y nevadas, extendiendo su acción sobre la Cordillera Sur y Central, y llegando hasta el oeste del NOA y el oeste y el centro de Cuyo.
- Este proceso impulsará vigorosas masas de aire polar, frío y seco, hacia el interior del Continente, moderando los calores tardíos, y provocando heladas tempranas de tipo localizado en el centro y el sur de La Argentina, la mayor parte del Uruguay, extendiéndose hasta el sur y parte del centro del Brasil, mientras las heladas generales se ubicarán sobre las zonas serranas y cordilleranas.
- La persistente entrada de aire polar, frío y con bajo contenido de humedad, provocará una franja seca, en el interior del área agrícola argentina, que correrá en diagonal sobre el oeste del NOA, el este de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana.
- El este del NOA, la mayor parte del Paraguay, la mayor parte de la Región del Chaco, la mayor parte de la Región Pampeana, la mayor parte de la Mesopotamia, la mayor parte del Sur del Brasil y la mayor parte del Uruguay, observarán precipitaciones algo por debajo de la media.
¿Viene El Niño en la 2026/27?: hay altas probabilidades, pero aún es temprano para confirmarlo
Comienzo de la Campaña 2026/27
- Dado que el desarrollo de El Niño resulta cada vez más probable, es necesario tener en cuenta que producirá efectos positivos y negativos, que se diferenciarán según la Región que se considere.
- En las áreas donde El Niño incrementa el aporte de humedad a la Atmósfera, como son los casos del este de La Argentina y el Uruguay, se producen precipitaciones superiores a lo normal, que aportan humedad a los suelos, reduciendo el riesgo de heladas y calores extremos, pero incrementan los excesos hídricos, con riesgo de desbordes de ríos y arroyos e inundaciones de grandes áreas, dan un ambiente favorable para malezas, plagas y enfermedades, y entorpece las labores de implantación, cosecha, acondicionamiento y transporte.
- Contrariamente, las áreas donde El Niño reduce el aporte de humedad de la Atmósfera, como el oeste de La Argentina, se producen precipitaciones inferiores a lo normal, reduciendo el contenido de humedad a los suelos, incrementando tanto el riesgo de heladas como el de calores extremos, aunque no se producen desbordes de ríos, ni inundaciones de grandes área, tienen lugar tormentas localizadas de gran intensidad, con graves daños locales.
- Como efectos favorables puede que el ambiente seco reduce la presión de malezas, plagas y enfermedades, y facilita las labores de implantación, cosecha, acondicionamiento y transporte.
Invierno 2026
- Si el sistema climático continúa en su presente tendencia, al inicio del Invierno 2026 comenzarán a notarse gradualmente la influencia del episodio de “El Niño” actualmente en desarrollo.
- Las irrupciones de aire polar se moderarán, reduciendo la frecuencia e intensidad de las tormentas cordilleranas reduciendo su rango de acción y concentrándose sobre la Cordillera Sur, limitando la entrada de masas de aire polar, frío y seco hacia el interior del Continente, con la particularidad que el régimen de heladas será menos riesgoso que el observado durante el Otoño previo.
- La menor entrada de aire polar, frío y con bajo contenido de humedad, reducirá la franja seca, instalada en el interior del área agrícola durante el Otoño precedente, favoreciendo la recepción de lluvias cercanas a lo normal en la mayor parte del área agrícola del Cono Sur, con un amplio foco de tormentas sobre el este del Paraguay, el norte de la Mesopotamia y el sur del Brasil.
- El buen contenido de humedad de los suelos moderará los calores, contribuyendo a dar un régimen térmico benigno.
Primavera 2026
- De continuar la tendencia que observa actualmente el sistema climático, la Primavera 2026 observará el comportamiento típico de un episodio de “El Niño”.
- Las irrupciones de aire polar continuarán disminuyendo su intensidad y frecuencia, limitando las tormentas cordilleranas a la Cordillera Sur, y reduciendo la entrada de masas de aire polar, frío y seco, hacia el interior del Continente, aunque se observarán heladas tardías de moderada intensidad, con su foco en el sur de la Región Pampeana y el Uruguay.
- La franja seca sobre el interior del área agrícola se reducirá a un mínimo, favoreciendo la producción de lluvias superiores a lo normal en la mayor parte del área agrícola del Sur Llama la atención que el norte del área agrícola, donde el “El Niño” actúa en forma negativa, recibirá precipitaciones por encima de la media, con amplios focos de tormentas.
- Al igual que durante el Invierno, el buen contenido de humedad de los suelos moderará los calores, contribuyendo a dar un régimen térmico benigno.
“Las probabilidades de El Niño son altas, eso es lo que tiene que tener en cuenta el productor”
UN OTOÑO TRANQUILO, CON EL NIÑO ACECHANDO
En paralelo, también la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) sumó sus datos.
Adela Veliz, docente de Climatología y Fenología Agrícolas en la FAUBA, junto a María Elena Fernández Long y Leonardo Serio, elaboraron un informe en el que se aborda lo que viene en materia climática.
Puntualmente, hicieron referencia a un indicador esencial para predecir los períodos Niño y Niña: la temperatura de la superficie del agua en el Océano Pacífico Ecuatorial.
“En marzo, las temperaturas de la superficie del mar en la mayor parte del Pacífico Ecuatorial continuaron aumentando y dejaron atrás las variaciones negativas típicas de La Niña”, mencionó Fernández Long.
La docente ratificó que la mayoría de los modelos dinámicos analizados a mediados de marzo prevén que las temperaturas superficiales del mar en esa región del Pacífico continuarán aumentando durante los próximos meses. Y alcanzarían valores superiores a los normales durante el trimestre abril-mayo-junio.
En este marco, Fernández Long resaltó que el Climate Prediction Center estimó que, desde mediados de marzo, el Pacífico Ecuatorial está en transición desde condiciones Niña en debilitamiento hacia la neutralidad.
“Hay un 83% de probabilidad de que las condiciones neutrales del fenómeno continúen durante abril-mayo-junio. Pero para el período junio-julio-agosto y hacia la primavera, las probabilidades de El Niño superan a las de neutralidad, con valores de entre 70% y 80%”, advirtió.
CÓMO “ANTICIPARSE” A EL NIÑO
Por último, como se mencionó, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) sorprendió al difundir un documento llamado: “Escenario climático desafiante: CRA llama a anticiparse ante un ‘Niño’ de alta intensidad”.
En el mismo, recomienda puntualmente a los productores fortalecer las estrategias de prevención y adaptación.
El artículo completo se copia a continuación:
Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) observamos con preocupación la evolución de los pronósticos climáticos internacionales y nacionales que advierten sobre la posible configuración de un evento “súper El Niño” durante el período 2026-2027.
De confirmarse esta tendencia, el fenómeno podría ubicarse entre los más intensos registrados, con impactos significativos sobre los sistemas productivos, las economías regionales y la infraestructura rural. Los modelos climáticos más recientes señalan un progresivo calentamiento del océano Pacífico ecuatorial que, en caso de intensificarse, podría incluso superar el récord de 2015.
Este proceso no solo implica una mayor liberación de calor a la atmósfera, sino también un incremento en la capacidad de transporte de humedad, lo que se traduce en lluvias más intensas, eventos extremos más frecuentes y un riesgo elevado de inundaciones en distintas regiones del mundo y, particularmente, en Sudamérica.
En el caso de la Argentina, los últimos informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ya reflejan señales consistentes con este escenario. Para el trimestre otoño-invierno 2026 se proyectan precipitaciones superiores a lo normal en amplias zonas del país, especialmente en la región central, incluyendo Córdoba, oeste de Santa Fe, este de San Luis y sectores de Buenos Aires.
A esto se suma una tendencia a temperaturas por encima de los valores históricos en gran parte del territorio, lo que potencia la inestabilidad atmosférica. Para los productores agropecuarios, este contexto presenta un doble desafío. Por un lado, la actual campaña de cosecha gruesa podría verse afectada por excesos hídricos que compliquen la transitabilidad, incrementen pérdidas de calidad y dificulten la logística. Por otro, la planificación de la siembra de fina deberá contemplar perfiles de suelo con alta carga de humedad, posibles anegamientos y ventanas operativas más acotadas. Asimismo, un evento de estas características no debe analizarse únicamente en términos de lluvias.
La mayor frecuencia de eventos extremos -tormentas intensas, ráfagas, caída de granizo- y las olas de calor proyectadas para distintas etapas del ciclo productivo configuran un escenario de elevada variabilidad, donde la gestión del riesgo cobra un rol central. Asimismo, un “súper El Niño” no solo implicaría más lluvias, sino también flujos de humedad récord que pueden derivar en inundaciones repentinas y prolongadas.
Frente a este panorama, se recomienda a los productores fortalecer las estrategias de prevención y adaptación. Entre ellas, se destacan la revisión de sistemas de drenaje, la planificación logística anticipada, el monitoreo permanente de pronósticos de corto plazo y la evaluación de coberturas de riesgo.
También resulta clave el trabajo articulado con instituciones técnicas y gobiernos provinciales para mitigar impactos sobre caminos rurales e infraestructura crítica. Finalmente, resulta importante que las políticas públicas acompañen este tipo de escenarios, con herramientas que permitan afrontar contingencias climáticas cada vez más frecuentes.
La previsibilidad y el acceso a información confiable serán determinantes para atravesar una campaña que, según todos los indicios, estará marcada por la incertidumbre y la intensificación de los eventos meteorológicos. El clima vuelve a plantear un desafío mayúsculo. Anticiparse, planificar y gestionar el riesgo será, una vez más, la clave para sostener la producción.

