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El Tejar: Hacia una agricultura multilocal sin activos fijos

El Tejar SAACI es otro de los grandes jugadores de la producción primaria agropecuaria argentina, con algunas características en su concepción del agronegocio que los diferencia de sus pares: no poseen activos fijos (tierras) y no han avanzado hacia otros eslabones de la cadena de valor. La empresa es el resultado de la visión compartida de una cantidad de familias originarias de la zona de Saladillo y Roque Pérez, en la cuenca del Salado, vinculadas al movimiento CREA.

El Tejar SAACI es otro de los grandes jugadores de la producción primaria agropecuaria argentina, con algunas características en su concepción del agronegocio que los diferencia de sus pares: no poseen activos fijos (tierras) y no han avanzado hacia otros eslabones de la cadena de valor. La empresa es el resultado de la visión compartida de una cantidad de familias originarias de la zona de Saladillo y Roque Pérez, en la cuenca del Salado, vinculadas al movimiento CREA.
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Por Infocampo

Oscar Alvarado, el director de la empresa, pertenece a una de esas familias originales, junto con los Pallette Pueyrredón, a quienes se sumaron los Bosch, Mc Lean, Lamattina, Kasdorf y Muro, entre las principales. En total son unos 40 los tenedores de acciones de El Tejar.

Como empresa, la consigna es no poseer activos fijos. Las 180.000 hectáreas que la empresa va a sembrar en esta campaña 2006/07, entre la Argentina (118.000 ha), Brasil, Uruguay y Bolivia se hacen sobre campos arrendados. Si bien las familias miembro alquilan sus campos a El Tejar, no están obligadas a hacerlo; pueden producir por su cuenta e incluso, aunque no ocurre, arrendar sus campos a terceros, si quisieran.

El desarrollo de la empresa fue pasando por sucesivas etapas. En los 80, la actividad predominante era la ganadería de cría. A comienzos de los 90 hubo un avance hacia el negocio de la carne y, a partir del desarrollo de la biotecnología y la siembra directa, El Tejar, con su formato organizacional actual, se volcó masivamente a la agricultura.

De acuerdo al balance cerrado al 30 de junio de 2005, el 82% de las ventas provino del negocio agrícola, en tanto que sólo el 16% lo fue de la ganadería.

La visión última que esta empresa ha desarrollado es la de la producción multilocal, esto es, la actuación en un mismo segmento del agronegocio (en este caso la producción primaria), pero en distintas geografías. Así, El Tejar fue uno de los pioneros en desembarcar en Brasil, más precisamente en Mato Grosso, por medio de la empresa vinculada O Telhar Agropecuaria. También lo hizo en Uruguay por medio de Tafilar, en tanto que en Bolivia opera con una subsidiaria.

Analistas de los agronegocios ven la virtud de esta empresa en haber generado ganancias sin necesidades de inmovilizar dinero en campos. Con una agricultura bajo arrendamien

to, a pesar de que los contratos que buscan son plurianuales (el promedio es de 3,2 años), el giro del capital es rápido.

Esta forma de encarar el agronegocio, es decir sin activos fijos, no parece ser impedimento para acceder al crédito. El âapalancamientoâ, como ellos mismos lo definen, ronda el 50% del capital de trabajo. El âcapital moralâ, dicen en El Tejar, es lo que les facilita el acceso al crédito.

A futuro, la intención de la empresa es crecer en escala. En su visión a 2020 hablan de sembrar 400.000 hectáreas, manejar un millón de cabezas de ganado y facturar u$s 160 millones.

âCuesta encontrar un negocio más rentable que la producción primariaâ, suele decir Oscar Alvarado. El empresario sostiene que en los últimos años la rentabilidad promedio fue de 11,2%, con pisos de 7 y picos de 17%.

Sin embargo, es factible que en el futuro próximo, El Tejar quiebre su consigna de no tener capitales fijos y adquiera campos en Brasil.

En los primeros dos años, la suerte les fue esquiva en esa región y O Telhar generó quebrantos para el grupo. En el balance cerrado al 30 de junio de 2005, El Tejar declaró pérdidas por casi $ 4 millones por su operación en el vecino país.

Volviendo a la matriz del negocio, tampoco es casual que estén concentrados en lo agrícola. Es que las experiencias de comercialización de carne, sea a carnicerías o directamente al público, así como la exportación, no logró tener continuidad.

Esto lo atribuyen a la competencia desleal que provoca la informalidad en esta cadena de valor. El emprendimiento que continúa es un local de venta al público en Saladillo, en tanto que otra âcarnicería boutiqueâ en la ciudad de Buenos Aires fue desactivada.

En el negocio ganadero se concentran en la producción de reproductores en su Cabaña El Tejar, que constituye otra unidad de negocios.

Uno de los puntos remarcables de la compañía es que certificaron normas ISO 9001:2000 para sus procesos y que ahora están aplicando para la certificación de las normas de calidad ambiental ISO 14001 y de calidad laboral ISO 18001.

A mediano plazo, esto puede ser en tres o cuatro años, piensan en que su empresa podría cotizar en la Bolsa de Londres.

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