A partir de mayo, el examen práctico de manejo para conseguir el registro de conducir incluye cuatro nuevas instancias de prueba, que generaron un nuevo nivel de dificultad para los aspirantes: se registró un aumento de casi siete puntos porcentuales en la cantidad de exámenes desaprobados en la primera semana.
Antes, el examen constaba de estacionamiento, hacer un giro en U, conducir marcha atrás y el manejo entre conos, a lo que ahora se agregaron cuatro instancias de evaluación: conducción en pendiente, en rotonda, durante el cruce de vías y en una recta de alta velocidad, en la que hay que acelerar y luego desacelerar para exhibir el buen manejo de la caja de cambios, según informa hoy el diario Clarín.
El objetivo de la inclusión de nuevas pruebas, según apuntó el subsecretario de Transporte de la Ciudad, Guillermo Dietrich, es que haya conductores calificados y responsables en las calles.
En la actualidad, el examen comienza con la prueba de estacionamiento, en la que los aspirantes deben ubicar en tres maniobras el vehículo entre dos vallas sin tocarlas y sin tocar el cordón, manteniéndose a 20 centímetros del mismo. En esta sección, también se evalúa el uso de espejos y puntos de referencia.
Luego, la segunda instancia se debe realizar maniobras en pendiente que no se llevaban a cabo en la modalidad de examen anterior. El conductor debe hacer subir su vehículo sin cambiar de marcha y, al descender, debe parar el auto para demostrar buen uso de los frenos.
En tercer lugar, se debe seguir hacia una rotonda para que se evalúe el conocimiento de prioridades de paso y uso de espejos. Después, se vuelve a la pendiente, donde se deberá frenar el vehículo en el ascenso para luego arrancar nuevamente sin que el vehículo retroceda.
La instancia siguiente, otra de las novedades, es una recta de alta velocidad, en donde se examina el buen uso de la caja de marchas: se debe acelerar y luego desacelerar realizando los rebajes.
Según publicó Infobae, tras realizar el camino entre los conos, el aspirante se debe dirigir a la zona de cruce ferroviario, donde deberá disminuir la velocidad y no cambiar de marchas al cruzar. Después de esta prueba, sigue un camino marcha atrás (en recta y en curva) y, finalmente, un giro en U en una calle angosta.

