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Es necesario tener datos consistentes

Tal vez no sea una prioridad, pero no deja de ser un tema de suma importancia: contar con información oficial confiable y contrastable. Una muestra de esto puede ser el siguiente ejemplo. Cuando se ingresa a las estadísticas sobre embarques de granos, para el año 2005, surge que las exportaciones totales de soja de la... Read more »

Tal vez no sea una prioridad, pero no deja de ser un tema de suma importancia: contar con información oficial confiable y contrastable.

Una muestra de esto puede ser el siguiente ejemplo. Cuando se ingresa a las estadísticas sobre embarques de granos, para el año 2005, surge que las exportaciones totales de soja de la Argentina fueron 9,82 millones de toneladas (Mt). Tratándose de una repartición pública nacional, uno podría tomar este dato y considerarlo como oficial a la hora del análisis. Sin embargo, cuando se consulta el Sistema Informático María (SIM) de la Afip y se solicita la exportación de soja a granel, para la posición aduanera correspondiente, la cifra arroja un total de 10,12 Mt, es decir unas 300.000 toneladas (alrededor de u$s 66 millones en valores FOB), o del 3%.

A pesar de que se puede considerar esta diferencia como exigua, cuando se consultan los destinos, las desigualdades relativas son más grandes aún. Por ejemplo, China tiene una diferencia absoluta de 537.000 toneladas entre lo que la Aduana dice que se exportó y lo que dice Agricultura (ver cuadro).

Si bien algunos destinos coinciden entre ambas fuentes (caso Filipinas, Grecia o Israel), el volumen de estos mercados es menor. En tanto, diferencias del 13% aparecen en compradores importantes como Tailandia (ver cuadro).

Cuando se indaga acerca de estas diferencias, el usuario de la información se entera que las estadísticas de la Sagpya se basan en declaraciones de embarques que hacen los mismos exportadores, en forma voluntaria. También que se trata precisamente de âembarquesâ con lo cual se excluye otras vías, aunque en el caso de la soja son minoritarias.

Al respecto cabría preguntarse  por qué directamente Agricultura no utiliza las cifras del SIM en lugar de una metodología heredada de la ex Junta Nacional de Granos o, caso contrario, advierte la forma en que se genera esa información.

De todos modos, la falta de consistencia en los datos no es privativa de estas dos áreas. Por ejemplo, el Senasa muestra que en el primer semestre del año las exportaciones de carnes frescas vacunas y cortes Hilton suman u$s 390 millones. En tanto, el informe de exportaciones del Indec, que ofrece el rubro âcarnes bovinas deshuesadas, refrigeradas y congeladasâ, da un valor de u$s 381 millones, es decir 2,3% menor.

De nuevo. Se trata simplemente de homogeneizar los criterios de identificación y uniformar los datos que ofrece la administración pública.

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