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Feria de Vinos Orgánicos y Sustentables: el recorrido de lujo para todo amante de buen beber

Los asistentes pudieron probar diferentes etiquetas y comparar varietales y blends, con el objetivo de conocer más sobre el mundo del vino y sus diferentes formas de producción.

13.08.2018
Natalia Grego
Natalia
Grego

Se realizó una nueva edición de la Feria de y Sustentables en Buenos Aires. Dentro de un espacio único – La Botica Del Ángel – distintas bodegas argentinas y chilenas presentaron sus productos ofreciéndolos a modo de degustación. Por un precio accesible de entrada, los asistentes pudieron probar diferentes etiquetas y comparar varietales y blends, con el objetivo de conocer más sobre el mundo del vino y sus diferentes formas de producción.

¿Qué es un vino orgánico? Aquel que fue elaborado sin el uso de agroquímicos tanto en la etapa de la producción del cultivo como durante la vinificación.

Una de las principales ventajas de la producción orgánica es la mínima presencia de sulfitos, sustancia utilizada como antioxidante, antiséptico y elemento clave para la conservación del vino en botella. Para ser certificado como orgánico, 

cada litro de vino debe tener por debajo de 100 ppm de sulfitos, pero a la vez hará que el vino orgánico tenga un tiempo de guarda menor que con la forma de producción tradicional.

¿Por qué orgánicos? La producción orgánica es sin duda una tendencia que se practica con distintos productos alimenticios, y el mundo del vino no es la excepción. La idea de sustentabilidad aparece a la hora de apuntar a técnicas de cultivo más ecológicas; siendo el objetivo de la producción orgánica intervenir lo menos posible durante la elaboración del vino, y es por eso que no se utilizan químicos, aunque sí compost y otras sustancias.

El resultado es vinos con menos químicos es “menos dolor de cabeza”, pero usualmente un tiempo de guarda menor. Y, claro, alineados con la idea de ser productos más ecológicos, ya que la tendencia de comer sano sin dudas se ha trasladado al universo de las bebidas alcohólicas.

Uno de los conceptos que aparecen en eventos como este es el de biodinamismo, y he aquí una posible confusión a la hora de hablar de esta práctica.

¿? Para serlo, primero debe ser orgánico. Pero el componente adicional de esta práctica es mucho más conceptual, o bien filosófico, ya que el biodinamismo se define como un estilo de vida. O en este caso, de producción.

La filosofía del biodinamismo existe hace muchos años y se basa en de creer en los elementos que nos rodean en el ecosistema: la energía solar, la energía lunar y de los animales que habitan en la finca.

Por empezar, parte de combinar la astrología y el equilibrio de este ecosistema. El calendario lunar es acá un determinante a la hora de poner en acción las etapas de producción.

Y es por eso que la fecha de poda, de riego, la de aplicación del compost, y hasta la de cosecha van a estar regidas por la luna. El momento de cosechar será desde tres días antes de la luna llena, hasta tres días después.

Cada vez más bodegas apuestan a estas formas de producción más amigables con el medio ambiente. Y así ofrecen propuesta exquisitas. Desde varietales como los clásicos malbecs y cabernets de Mendoza, hasta blends y algunas cepas menos habituales como el carmenere chileno, la Feria fue un recorrido de lujo para todo amante del vino.

La Feria en etiquetas

Domaine Busquet, Chakana Wines, Vinecol, , , fueron algunos de los presentes este fin de semana en el quinto encuentro de Vinos Orgánicos en la Botica del Ángel.

Chakana presentó su línea Sobrenatural, en varietales Tannat y Bonarda, producidos con mosto por separado y con la segunda fermentación en botella, que tienen la característica de ser levemente gasificados de forma natural.

Partiendo de las bases del vino orgánico, decidió apostar a un vino 100% natural, lo que incluyó prescindir de sulfitos agregados, dando como resultado una bebida que se aleja notablemente de lo que nuestro paladar reconoce como vino tinto. Para darse una idea, la mayoría de las etiquetas de la feria contenían desde 40 hasta 100 ppm por litro, el límite para poder ser orgánico. En Cecchin ofrecen la degustación comenzando por un Carignan libre de sulfitos y cualquier tipo de agregado en la etapa de producción, al que llaman natural. Quien lo prueba siente inmediatamente notas de orégano y bastante acidez. Sin dudas, una experiencia distinta.

Ernesto Catena, un reconocido creyente de la producción biodinámica, dijo presente con sus líneas Animal, Siesta y su más reciente lanzamiento con la bodega Stella Crinita, su blend Amici Miei, que tiene la particularidad de tampoco contar con sulfitos agregados. A diferencia de las notas de cata del vino natural de Cecchin, en el Amici Miei la fruta es protagonista, presenta frescura en nariz propia del Petit Verdot (55%), y a la vez una leve complejidad. Este vino no podrá guardarse por mucho tiempo pero sin dudas es una delicia.

La presentó sus dos líneas de , Mai Malbec y Ultra , hasta el momento los únicos que produce de esta forma, resaltando la importancia de la práctica como forma de vida, en la que las ovejas y ganzos de la finca se encargan del pastoreo y se abastecen de la huerta. Esta misma filosofía es la de Montes, la bodega chilena de los mismos dueños, que estuvo presente en la Feria presentando su Montes Alpha y Carmenere, una uva francesa que encontró su terroir en las costas del Pacífico. En Montes agregan a la idea de biodinamismo el compromiso con los trabajadores de la finca y del proceso de vinificación, otorgando talleres, beneficios a modo de compromiso social.

Al este de Mendoza, Vinecol produce sus vinos orgánicos en la zona de La Paz, ofreciendo sus líneas Los Médanos, Quinde y Red Puro. De este último presentaron su edición limitada de Malbec Reserva, una fina expresión de la uva y con una delicadeza profunda, además de su línea Tardío Malbec, un vino dulce de 16% de graduación alcohólica. El Quinde Blend es sin dudas una propuesta que combina perfectamente el malbec con el cabernet suavignon. Pero su notable Los Médanos Bonarda fue muy aclamado por la frescura y gran presencia de fruta combinada con la suavidad, a lo que se le agrega el componente calidad/precio inigualable (y nos atrevemos a hablar de en comparación con el resto de las etiquetas de la feria).

Recomendados de la Feria

Buenalma Malbec – Finca Dinamia $290

Los Médanos Bonarda – Vinecol $180

Montes Alpha Merlot/Carmenere $570

Amici Miei (blend) – Stella Crinita – Ernesto Catena $300

Paso Doble Malbec – Masi $200

El debate

¿? Si alguna vez compraron un producto orgánico, probablemente hayan notado que el paquete está etiquetado con la palabra “Certificado por…”, o al menos así debería ser. Las certificadoras se encargan de garantizar los procesos de producción y/o elaboración. Ningún alimento o bebida puede decir ser orgánico sin su correspondiente certificación, pero en el caso nuestro país, quien lo decide es una empresa privada.

Distinto es en otros países del mundo, en los que el Estado se encarga de certificar procesos de producción de los alimentos. En el caso de Argentina, las normas las dicta el SENASA en concordancia con las normas internacionales, pero sólo hay empresas privadas encargadas de auditar, y aquí hay una pequeña controversia, puesto que los encargados de controlar ese proceso son los que reciben el dinero por parte de la empresa para poder certificar su producto.

Una observación acerca del uso de la palabra “natural”. El hombre al percibir a la planta como fuente de alimento ha ido seleccionando distintos atributos de cada especie con el objetivo de satisfacer los gustos del mercado. Un ejemplo de esto podría ser la berenjena, que solía ser un fruto con altísimo grado de antioxidantes, lo cual era visto como muy saludable. Pero al cortarla al medio, al poco tiempo de contacto con el oxígeno, se ponía negra y daba sensación de podrida. A través de la selección del hombre, que fue eligiendo aquellas berenjenas que tardaban más en ponerse oscuras, se logró llegar a un fruto más atractivo para el consumidor, aunque por supuesto con menos propiedades antioxidantes. He aquí un ejemplo de que no es fácil hablar de lo “natural”, cuando el ser humano ha influido por años en la naturaleza.