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Fertilización aditiva, desafío del maíz

A partir de los resultados de la red de fertilización aditiva del Inta, los técnicos insisten en la respuesta positiva de la incorporación de nutrientes. Se probaron distintas dosis de N, P y Z; además, fertilización en la línea y al voleo

A partir de los resultados de la red de fertilización aditiva del Inta, los técnicos insisten en la respuesta positiva de la incorporación de nutrientes. Se probaron distintas dosis de N, P y Z; además, fertilización en la línea y al voleo
infocampo

En los últimos años los niveles de fertilización, sobre todo en trigo y maíz, se han incrementado paulatinamente. No obstante, en la Argentina cuando se hace maíz sólo se repone el 35% de los nutrientes extraídos. Para más precisión, se repone sólo el 30% del nitrógeno extraído, el 40% del fósforo, el 15% del azufre y 1% del potasio.

En esta senda, con el objetivo de seguir subiendo escalones en materia de concientización en el uso de fertilizantes, el ingeniero del Inta San Antonio de Areco, Fernando Mousegne, presentó el trabajo que hicieron durante la última campañade maíz, en la Red de Fertilización, en norte y oeste de Buenos Aires.

El objetivo fue desarrollar, ajustar y transferir tecnología para los sistemas agrícolas sustentables del norte de Buenos Aires a partir de distintas situaciones de fertilización aditiva. Inicialmente, y aunque parezca básico, hay que destacarlo, en todas las localidades hubo respuesta a la fertilización, en algunas más significativa que en otras, pero siempre el testigo rindió sensiblemente menos que cualquier tratamiento.
Las localidades elegidas fueron Pergamino, Arrecifes, San Antonio de Areco, Mercedes, Chivilcoy, 9 de Julio y General Villegas. Se evaluaron los nutrientes que más limitan el rendimiento en cada zona (fósforo, nitrógeno y azufre).

Una de las cuestiones que más se destacan es el manejo en la incorporación de fósforo: como se hace normalmente, al costado y por debajo de la línea de siembra en comparación con las aplicaciones al voleo. “En los actuales niveles de fósforo que tiene nuestro sistema agrícola, que son bajos, se hace difícil colocar, en la línea los niveles de reposición que uno querría tener; al voleo, en cambio, está la posibilidad de colocar más fácil altas dosis”, explicó Mousegne. Y agregó: “En línea hay limitaciones, sobre todo en la cantidad que se puede aplicar, pero además, con algunos modelos de sembradora que permiten poner altos niveles en la línea, el riesgo es que se generen algunos problemas de fitotoxicidad”. En la red de ensayos del Inta la aplicación al voleo se hizo a la siembra, pero puede hacerse previo a la implantación, lo que permite tener más disponibilidad de fósforo cuando la planta lo necesita.

Estos resultados están en línea con una apreciación que hace unos meses esbozaba el Inta Manfredi: “La tendencia mundial es sacar al fertilizante de la sembradora; en los países más desarrollados sólo queda un fertilizante arrancador concentrado, tipo cóctel, colocado en forma líquida en la línea de siembra”, destacaron.

Hay que considerar que si bien el último año fue muy bueno y obtuvimos respuestas muy interesantes tanto en fósforo como en nitrógeno, como la sumatoria de fósforo-nitrógeno-azufre (que fue la que mejores rendimientos lograron, llegando a los 11.000 a 13.000 kg/ha en algunas localidades).

Otra cuestión evaluada fue la respuesta a nutrientes como potasio (aunque aún no se registran déficit en la Argentina), y zinc (que es fácil de aplicar porque es colocado junto con la semilla, a partir de una especia de inoculación o curado). “Si bien por ahora no tienen deficiencia generalizada, en toda el área agrícola, es muy probable que por los rendimientos que se están obteniendo, en el corto plazo podamos tener algunos niveles de restricción”, destacó Mousegne.

Preocupación. Los maiceros presentes en la Jornada en Pergamino se mostraron muy preocupados por lo que pueda ocurrir con la escasez o falta de precios para la urea para la campaña 2007/08. “Si no hay disponibilidad para aplicar lo que se ha planificado, evidentemente los rendimientos promedio van a caer”, vaticinaban algunos. Dependerá también de las condiciones ambientales, porque si son muy buenas tal vez el rendimiento no caerá tanto porque el suelo compensará. En el caso hipotético de que haya faltante, algunos podrían volcarse por una fuente líquida, como el UAN, pero tampoco está claro si la cantidad demandada va a alcanzar para ser cubierta por lo que pueda haber de UAN que también tiene derivados de fuentes nitrogenadas.

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