Publicidad Cerrar X

Firmes en sus convicciones, en 12 generaciones estabilizaron la media sangre Brangus en su rodeo

La familia Thavonat tienen todo una historia ganadera para contar. Su característica sobresaliente es la genética que equilibraron a lo largo de los años.

Un equilibrio de la línea sanguínea Brangus no tan común tiene, actualmente, la “familia empresaria” Thavonat en dos campos ganaderos santafesinos.

Para empezar a contar esta historia, Pedro Thavonat, quien actualmente está al frente de la cabaña “La Turingia” se remonta a la historia de sus abuelos que son, en definitiva, los fundadores de la cabaña y tomadores iniciales de la decisión que derivó en la creación de una cabaña de Brangus media sangre.

Mirá también El balance 2022 les da bien a los frigoríficos, pero 2023 ya genera temores por las exportaciones

Como parte de la historia familiar más reciente, Thavonat recordó que, en la década del 70, comenzaban a registrarse los primeros cruzamientos de rodeos locales (Hereford y Angus) con razas cebuinas (Nelore, Brahman), que darían origen a las sintéticas Brangus y Braford.

Asimismo, dice que, en aquel momento, se produjo un ataque muy fuerte de Anaplasmosis (tristeza bovina). “Los rodeos con prevalencia de sangre británica sufrieron grandes problemas de mortandad, no así los que tenían un chorrito de cebú”, explica.

A partir del ataque de la enfermedad, ambos establecimientos de la familia, “La Jovencita” y “La Turingia”, definieron conservar el “media sangre” (50 y 50), del que el resto de las cabañas se han apartado.

Mirá también El clima profundiza el pesimismo entre los productores para 2023

“En esta decisión le tengo que dar todo el crédito a mi padre. Gracias a su perseverancia se conservó esa visión. Hoy llevamos 10 o 12 generaciones de media por media y ya se ha estabilizado un biotipo”, reconoce Thavonat, dándole todo el crédito a Peter, su padre.

De acuerdo a los datos que cuenta el cabañero, la cabaña cuenta con dos rodeos bien estabilizados de Brangus negro y colorado, y un stock de 1.600 madres que constituyen el semillero genético.

FAMILIA

Thavonat recuerda que empezar a trabajar con su padre no fue fácil. “Que quien es tu padre sea, al mismo tiempo, tu jefe, implica unir dos engranajes que se tienen que ir aceitando. Por supuesto, hubo momentos difíciles y discusiones, pero creo que hemos logrado siempre poner los objetivos por sobre nuestras posibles diferencias. Los compartimos y vamos tras ellos”, señala.

Con 80 años, su padre aún se encuentra trabajando activamente en la empresa.

Mirá también Para crecer en la producción de carne: crean la Federación Agrícola Ganadera del Oeste Argentino

Además de los dos campos con lo que comenzaron la cabaña, actualmente, en el año 1995 compraron el establecimiento “La Marianita”, de 1.300 hectáreas, también en la zona de Ambrosetti (Santa Fe), y en 2018 arrendaron otro campo de 1.150 hectáreas en Curupaytí (Paraguay)- comenzó a necesitar sí o sí más colaboradores. Entonces se unieron Pedro y, desde hace seis años, su hermana Carina.

Thavonat se ocupa de la agricultura (800 hectáreas totales) y de la siembra de pasturas y verdeos y también está a cargo del campo de Curupaytí, donde realizan un esquema de cría, recría y algo de ciclo completo.

Mirá también La falta de inversión en sanidad sale cara: por año, la ganadería pierde $ 260.000 millones

La empresa trabaja un 80% sobre campo natural, aunque también realizan siembra de pasturas de alfalfa, verdeos de invierno (avena) y verdeos de verano (sorgo). En lo que es agricultura -destinada principalmente a abastecer a la ganadería- realizan maíz para grano y silaje, sorgo para silaje, soja, girasol y trigo.

Es preciso salir tranqueras afuera y darse a conocer. Las redes sociales nos dieron un envión importante, y hoy su mantenimiento constituye una tarea más en la actividad diaria. Gracias a ello logramos contactar a productores de Paraguay y Brasil, por ejemplo, que se encuentran muy interesados en nuestra genética”, dice Thavonat.

Temas relacionados: