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¿Hay lógica en los rumores sobre aumento de retenciones al agro?

Al igual que el año pasado, nuevamente algunos comunicadores y opinólogos le han prestado un invalorable servicio al Gobierno, haciéndoles un tester de opinión para una eventual suba de las retenciones a los granos. La versión apuntaba a trigo y maíz, para llevarlos a 35%, lo mismo que tributa la soja. Antes de avanzar, detengámonos... Read more »

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Por Infocampo

Al igual que el año pasado, nuevamente algunos comunicadores y opinólogos le han prestado un invalorable servicio al Gobierno, haciéndoles un tester de opinión para una eventual suba de las retenciones a los granos.

La versión apuntaba a trigo y maíz, para llevarlos a 35%, lo mismo que tributa la soja.

Antes de avanzar, detengámonos en buscar qué argumentos lógicos podrían sustentar estas versiones, comenzando por el trigo.

En este cereal de invierno, los exportadores tenían compradas (según datos al miércoles 13) 8,3 millones de toneladas, de las cuales 7,05 millones estaban declaradas con este nivel de retenciones.

Es decir que ese volumen no tributará un eventual aumento de retenciones, porque cumple con los requisitos de la reforma de la Ley 21.453, es decir está declarado y calzado con compras en el mercado interno.

Como mucho, habría dos millones de toneladas que podrían tributar el aumento, ya que se estima que todo el saldo exportable alcanzaría las 9 millones de toneladas.

Por tanto no es un argumento lógico que el Gobierno aumente las retenciones del trigo para recaudar más. Veamos qué pasa con el mercado interno. El trigo destinado a molienda con destino al consumo de los argentinos está alcanzado por el sistema de compensaciones.

Este sistema le devuelve al molinero el valor entre el precio de abastecimiento (370 $/t) y el que paga por el cereal (600 $/t, por ejemplo) y al productor entre lo que le pagó el molinero ($600) y el FAS teórico, es decir el FOB deducidas retenciones y gastos de exportación. Es decir que sólo en esta parte habría un potencial ahorro de parte del erario público, al bajar el FAS teórico por aumento de los derechos de exportación.

Un informe de la corredora Kimei explica que a los precios de hoy, el FAS teórico bajaría 71 $/t si llevaran las retenciones de 28 a 35%.

Suponiendo que a la molinería le Vilella en Ayacucho falten comprar 4 millones de toneladas, para el mercado interno sería un ahorro de $280 millones. No parece un número determinante versus los $1.000 millones que le va a demandar compensar a la molinería este año.

Pasemos al maíz. Acá la cosa cambia porque hay 2,5 Mt declaradas sobre un saldo de unas 10 Mt (en función de cuánto sea la cosecha). Es decir, subir la retención tendría un efecto recaudatorio interesante.

Pero hay otro factor. Hace quince días publicábamos en Infocampo las quejas de los productores de proteínas animales para abastecerse del grano y las subas que se estaban registrando.

Estos aumentos entran en la cadena de costos de los alimentos en el mercado interno.

Y si bien hay un sistema de compensaciones para avícolas, porcinos y feedlots, mantener los precios del maíz y la soja a raya puede resultar más efectivo en el plan de lucha antiinflacionaria del Gobierno que operar exclusivamente por medio de los reembolsos.

De hecho, sólo con los rumores del lunes 11, el martes el maíz disponible se cayó de 480 a 450 $/t. Ocurre, porque el tenedor del grano piensa que con más retenciones su precio será menor y prefiere vender el grano frente a los rumores.

Por tanto, la única lógica para una suba de las retenciones, siempre poniéndose en la perspectiva del Gobierno, sería hacerlo en el maíz, porque aumenta la recaudación y baja el precio de la materia prima en el mercado interno.

Pero las autoridades tienen que ver la situación macro. Subir las retenciones al maíz sería desestimular su siembra a favor de la soja, si el resto de las variables se mantienen iguales.

Y la industria de la proteína animal necesita cada vez más producción. De hecho ya unas 10 a 12 Mt son consumidas internamente.

Desde el Ministerio de Economía dejaron trascender que si bien monitorean la evolución de los precios, no hay nada respecto de un aumento de las retenciones, lo cual tampoco dice mucho dado que nadie anticiparía una medida así.

Sólo resta esperar que prime la lógica de incentivar la producción, único camino para entrar en el círculo virtuoso y, eventualmente, ajustar los mecanismos de compensación para los usuarios de los granos.

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