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La masa crítica

En una de las zonas más castigadas del Gran Buenos Aires, Héctor Toty Flores montó una cooperativa productiva con desocupados que hoy hasta es admirada como modelo empresarial. En un reportaje concedido a El Federal, Flores cuenta que empezó con una panadería y sueña con un canal de TV.

En una de las zonas más castigadas del Gran Buenos Aires, Héctor Toty Flores montó una cooperativa productiva con desocupados que hoy hasta es admirada como modelo empresarial. En un reportaje concedido a El Federal, Flores cuenta que empezó con una panadería y sueña con un canal de TV.
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Buenas tardes

– ¿Qué tal? Buenas tardes.

– Vine hasta acá para pedirle financiamiento para una panadería que quiero poner en el barrio La Juanita, en La Matanza.

– Ahá.

– La idea es darle trabajo a la gente y vender el pan más barato.

– Bien. Muy interesante. Y dígame una cosa, señor. ¿Cuál es la masa crítica del proyecto?

– ¿Masa crítica?

– Sí, sí. Masa crítica.

– ¿Masa crítica, me dice?

– Como escuchó: masa crítica.

Fundador del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) La Matanza, Héctor Toty Flores no estaba familiarizado con tecnicismos económicos, pero en septiembre de 2001 procuraba anticiparse a la crisis incluso antes que muchos economistas. Tras tantos intentos fallidos por conseguir fondos para abrir su panadería, aprendió que el término âmasa críticaâ se refería al potencial del proyecto, y no, literalmente, a la masa que iba a usar para el pan. En lugar de adecuarse a un lenguaje que no manejaba, insistió con algo que sí conocía al dedillo: la acción. En menos de cinco años, la historia se dio vuelta. A Toty lo llaman hoy para dar charlas para empresarias por su modelo de gestión en la Cooperativa que montó en el barrio La Juanita. Por supuesto, la panadería fue el primer emprendimiento. Su nombre, un homenaje: La Masa Crítica.

Inmerso en una zona que como pocas transpira desigualdad, el Centro para la Educación y Formación de Cultura Comunitaria (CEFoCC) que dirige Toty Flores inclina la balanza a favor del progreso. Si hubo algo que diferenció siempre al MTD La Matanza de los otros movimientos similares, fue su rechazo a los planes asistenciales del Gobierno. âNo los aceptamos porque creemos que van en contra de la cultura del trabajo, que fue lo que nos movilizóâ, explica Toty. Aquella inquietud que comenzó con la panadería siguió, entre otras cosas, con una novedosa idea textil que lo juntó con uno de los más prestigiosos diseñadores del país y que hasta abarca el ambicioso plan de crear un canal de televisión. Un mundo en sí mismo, al que vale la pena adentrarse.

 

Empezar

 

Las panzas dolían pero las manos aguantaban. Como siempre, el primer paso es el más difícil en el camino. Todo servía para empezar a generar recursos. Las mujeres del grupo fabricaron lo que llamaron âárboles de vidaâ. Le daban forma a unos pedazos de cables de cobre, que después decoraban con esmaltes de uñas. âHasta nuestros perros contribuían con los huesos de caracú que conseguían en alguna carnicería cercana, que después se transformaban en ceniceros y se vendían como souvenirâ, recuerda Toty.

Entre esos primeros ensayos y errores, estaba la panadería. Eran épocas de vuelta al trueque en la Argentina y en La Juanita no se hacía la diferencia: âVer llegar a las vecinas con algún electrodoméstico y cambiarlos por comida era una constanteâ. Un vecino que sabía del oficio hizo los primeros panes en un horno artesanal. El emprendimiento quebró tantas veces que ya Toty ni tiene memoria, hasta que finalmente la Embajada de Canadá les donó la plata que les faltaba para comprar máquinas y modernizarse. âEn julio de 2005 abrimos las puertas de una panadería industrializada. Vendemos el pan a precio social: 1, 20 pesos del kiloâ, actualiza Silvia Flores, Coordinadora de la Cooperativa.

De a poco, el CEFoCC se fue convirtiendo en el lugar de encuentro del árbol genealógico entero de La Matanza. Toty eligió entonces salir del barrio a buscar alternativas para seguir creciendo. Esta apertura lo unió con Poder Ciudadano. Y la fundación, a su vez, lo conectó con un mundo que desconocía. Así fue que el cerró un acuerdo con el diseñador Martín Churba (Ver recuadro): la Cooperativa confeccionaría guardapolvos para ser vendidos en Japón, en donde Churba es visto como un creador de máximo nivel. âLa relación con Martín nos llevó a los medios y eso nos ayudó muchoâ, recalca Flores.

Con ese impulso, la Cooperativa recibió una donación de 5 mil pesos para comprar las primeras cinco máquinas, una cortadora y algunas mesas de trabajo. Ya equipado, puso más manos sobre el carretel para la confección de remeras, ya con destino fijado, como cuenta Toty: âTenemos pedidas 100 mil camisetas para vender a la cadena Precio Justo, de Italiaâ. Pero faltaba una pata para que el proyecto integral cerrara todavía más: la educativa.

 

Camino al aula

 

Esta vez, la Confederación General Económica (CGE) fue la entidad que aportó los fondos necesarios para crear el primer jardín piquetero. âNos volcamos hacia la educación porque creíamos que muchas cosas de las que nos pasaron en la vida tuvieron que ver con que no estábamos instruidos para pensar por nuestra propia cuenta. De golpe, no dimos cuenta de que la economía puede andar bien, pero que abajo se sufren las consecuencias, y que nosotros no sabíamos cómo responder. No le queremos dejar eso a nuestros hijosâ, explica Toty.

Precisamente esa inusual claridad discursiva fue lo siguiente que empezó a llamar la atención de La Matanza para afuera. Con una postura diferente a otros conocidos líderes piqueteros, como el siempre combativo Raúl Castells o Luis DâElia (hoy funcionario del Gobierno, ver entrevista pág.18), Flores comenzó a dar cátedra sobre su propio caso. La escena de un auditorio aplaudiéndolo de pie se repitió hace algunas semanas, en el Congreso de Aapresid en Rosario, en donde los productores se enteran de las últimas novedades del negocio agropecuario.

Ya no hay dudas de que Toty está conectado y tanto roce con la comunicación lo llevó a pensar en grande. Llama la atención ver una antena de televisión en el patio en donde de recreo los chicos de jardín. No es un juguete sino parte del próximo proyecto de la Cooperativa. âQueremos tener un canal para difundir las actividades de la Matanza. Aspiramos a ser como Catia TV, de Venezuela, o como algunos canales comunitarios de Brasilâ, revela. Ya hicieron una prueba piloto y, por ahora, están trabajando en una capacitación para quienes se encargarían del emprendimiento, mientras esperan, optimistas, que aparezca el dinero para los equipos.

Será un nuevo paso de un gran plan, el de Toty Flores, que todavía no termina. âTuvimos que elegir entre el hambre y la dignidadâ, recuerda, cuando habla de los inicios de la Cooperativa. Está claro cuál fue la opción.

 

El pequeño mundo de Toty

 

Fue obrero metalúrgico hasta la década del ´90, cuando quedó desocupado.

En la Cooperativa confeccionan remeras que exportan a Italia.

Trabajó en una librería y aprendió tipografía.

Puso en marcha un programa de alfabetización.

A través del CEFoCC exporta guardapolvos a Japón.

Montó una panadería en La Juanita.

Escribió tres libros y da conferencias empresariales.

Montó un jardín de infantes para los chicos del barrio.   

 

 

Por

Marina Agra

magra@elfederal.com.ar

 

Fotos:

Juan Carlos Casas

Nota publicada en la revista El Federal 120

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