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La opción de integrarse

La cría de pollos es una alternativa para ingresar en una cadena avícola en crecimiento. Requiere una inversión mínima de U$S60.000. Lo invertido se recupera en un promedio de unos 5 años. Infocampo te muestra a los integrados.

La cría de pollos es una alternativa para ingresar en una cadena avícola en crecimiento. Requiere una inversión mínima de U$S60.000. Lo invertido se recupera en un promedio de unos 5 años. Infocampo te muestra a los integrados.
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“Se siguen construyendo más de 500.000 m2 de galpones por año, a razón de un galpón por día”, comentó Roberto Domenech, presidente de Cepa (Centro de Empresas Procesadoras Avícolas) en su discurso del Día Nacional de la Avicultura.

Quienes participan de esta expansión son los productores integrados, inversores que destinan un capital para construir galpones donde criarán durante 49 días un pollo hasta que alcance los 2,70 kg.

Los integrados cobran por el servicio de cría de pollo poniendo el galpón, la mano de obra (el personal que se encarga del cuidado de los animales y el galpón), la energía eléctrica para proveerles luz a los pollos durante más horas (para acelerar el engorde) y en algunos casos el gas para brindarles calor a los animales durante los primeros 21 días. En esta cadena el primer paso lo da el frigorífico, que entrega al productor el pollo BB de un día o apenas horas de nacido; la sanidad, que consiste en los medicamentos y un veterinario que visita los galpones; el alimento balanceado; la cama, que puede contener aserrín con cáscara de maní, girasol o arroz, y algunos facilitan el gas.

Un galpón con comederos, bebederos y cortinas automatizados, de 130 m por 12,4 de ancho, para producir 23.000 pollos tiene un valor de 70.000 dólares, mientras que un galpón semiautomatizado, que requiere más mano de obra cuesta 60.000 dólares.

Infocampo relevó esta modalidad con varias empresas que manejan el tema y también con otras que se están iniciando. Es el caso de Avex de Río Cuarto, Córdoba, que en 2006 puso en marcha su sistema de integrados. “Nosotros proveemos al productor el galpón llave en mano y con un 100% de automaticidad. La puesta en marcha demanda tres meses”, explicó Leonardo Giovannini, responsable de integrados de la firma cordobesa.

La mano de obra en esta actividad es un factor muy importante. “La persona encargada del galpón tiene que estar controlando, constantemente, que todo funcione bien y ante alguna anormalidad o elevada mortandad se tiene que comunicar con el veterinario”, explicó Giovannini, quien además indicó que tres granjas automatizadas pueden estar manejadas por una sola persona.

Recuperar el capital invertido lleva, aproximadamente, cinco años. Juan Carlos Cazzola, el primer integrado de Avex, contó que su inversión fue de 1,8 millón de pesos para tres galpones ubicados en Charras, departamento de Juárez Celman.

“En siete u ocho años vamos a estar recuperando la inversión. Para la puesta en marcha hicimos la electrificación por $100.000 e invertimos para la extracción del agua”, explicó Cazzola. Jorge Daniel Puet, responsable de integración de la entrerriana Las Camelias, contó que un productor que está en el negocio, con un galpón plantado y amortizado también gana $3.000 por mes, mientras que un integrado que recién ingresa y debe pagar por una inversión de $120.000 le quedan limpios 800 pesos por mes.

“Este es un sector con muchas fluctuaciones, pero ahora está atravesando un buen momento por el consumo interno y el mercado externo”. Es así que Puet indicó que los integrados de la firma están realizando inversiones permanentes sobre las costa del río Uruguay hasta el margen del río Gualeguay.

“Quienes ya tienen los galpones están agregando tecnificación, renovando el riego, y además se están armando nuevos galpones”, explicó Puet.

El proceso de crianza finaliza pasados los 49 días, cuando el pollo pesa 2,70 kg. El frigorífico con su personal especializado retira los animales para ser faenados. El galpón queda libre durante 11 días para desinfectarlo y luego albergar una nueva camada.

El pago al productor depende de tres parámetros considerados por el frigorífico: 1) la mortandad; en nuestro país la tasa es de un cinco por ciento; 2) la mejor conversión, y 3) el buen peso. Este cálculo se hace a través de una escala, y a partir de allí se recompensa al productor.

El relevamiento de Infocampo indicó que el pago es de entre 0,45 a 0,75 centavos. Esto depende de si la empresa entrega el gas o no.

“Es una actividad que sirve para anexar a otras, cada 60 días se tiene un ingreso, en una superficie chica se puede realizar una explotación y en un promedio de hasta 5 años se puede recuperar la inversión”, indicó César Villalon de Noelma.

En cambio, Eduardo Mur, integrante de la comisión avícola de Carbap (Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa) y productor integrado, explicó que si bien la actividad está mejor que en otro momento no resulta muy rentable ya que los insumos aumentaron y el precio que se paga por el producto terminado es igual al año pasado. “El problema de la rentabilidad es bastante complicado, es un precio de supervivencia, yo creo que la actividad está apuntalada por una situación del tipo de cambio y por eso se mantiene. Si continúa así, en el futuro puede ser positivo, la actividad puede crecer.

Eliana Ramos / eramos@infocampo.com.ar

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