“El Gobierno debería entender y aceptar que el campo es su mejor aliado y no su enemigo. El sector, en muy poco tiempo, puede revertir la situación general. Con reglas claras, el campo invierte”, dijo a Ámbito Financiero, Hermenegildo Pini, productor de olivo de la región de los Valles Cordilleranos y miembro de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA). Y agregó: “Todas las economías regionales están atravesando los mismos problemas, que son incremento de los costos y pérdida de competitividad en la exportación. Después, cada producción tiene sus particularidades, como pueden ser los problemas comerciales o las bajas de precios”.
Periodista: La Mesa de Enlace está realizando asambleas por el interior para escuchar a los productores; ¿hay mucho malestar, cree que es viable otro paro agropecuario?
Hermenegildo Pini: Siempre puede ser viable. Habrá que ver si es efectivo y si es la mejor manera de encontrar soluciones para el sector.
P.: ¿En qué falla la política agropecuaria oficial?
H.P.: Más que buscar las fallas hacia atrás, me preguntaría qué podemos hacer hacia adelante para fomentar una mayor inversión y una mayor producción del sector agropecuario como motor del resto de la economía.Considero que las reglas claras, la previsibilidad, la seguridad jurídica y la quita de trabas al comercio exterior son medidas fundamentales para tal objetivo.
P.: ¿Cuáles son las tres principales medidas que el Gobierno debería tomar para evitar confrontar con el campo?
H.P.: Más que medidas, creo que lo primero que debería hacer es entender y aceptar que el campo es su mejor aliado y no su enemigo. El campo, en muy poco tiempo, puede revertir la situación general. Con reglas claras, el campo invierte.
P.: ¿Qué situación atraviesan las economías regionales y en particular la vid y el olivo?
H.P.: Todas las economías regionales están atravesando los mismos problemas, que son incremento de los costos y pérdida de competitividad en la exportación. Después, cada producción tiene sus particularidades, como pueden ser los problemas comerciales o las bajas de precios. En la viticultura, este año se espera un aumento del 20% en la producción, sobre la producción del año pasado, que bajó un 10% respecto de las históricas, con precios iguales o un 10% menor que los de los últimos tres años. Esta situación se da porque cayeron los despachos de vinos fraccionados por la falta de competitividad en las líneas de productos básicos. Los costos promedio han aumentado un 35% respecto de 2012 y un 60% respecto de 2011. Cabe aclarar que el 60% del total corresponde a la mano de obra que, en los últimos tres años, ha sufrido aumentos no menores que el 25% anual. Con respecto a la olivicultura, ha mejorado un 10% el precio de la aceituna para conserva con respecto a la campaña pasada, pero los costos se han incrementado un 35%, al igual que la vid. De esta manera, la ecuación general no cierra. En la aceituna para aceite, los precios se recuperaron un poco más, pero la única forma de no perder dinero es con muy altos rindes y cosechar en forma mecánica. El problema es que no todos tienen las máquinas ni las plantaciones preparadas para ello.
P.: Desde el sector aseguran que no son formadores de precios y que en los grandes supermercados los productos que ustedes producen se venden mucho más caros de lo que ustedes perciben; ¿cuál es el problema de fondo?
H.P.: La verdad que a mí particularmente no me preocupa tanto a qué precio se vende en el supermercado, sino qué precio recibo yo. Y si con ese valor mi negocio es viable o no. Es decir, si gano o pierdo.
P.: ¿Es cierto que los impuestos que pagan están, en muchos casos, por arriba de las ganancias que logran?
H.P.: Entiendo que en las producciones de granos es así, pero en las economías regionales el problema es que ni siquiera podemos pagar los costos y mucho menos afrontar los impuestos.

