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"Debemos repensar la empresa de Agro"

El entrevistado sostiene que a cinco años se imagina sembrando el doble de superficie, pero desarrollando regiones que hoy no son productivas. "Sacar 40 quintales de soja en campos de 1.500 dólares es valorizarlos", asegura.

El entrevistado sostiene que a cinco años se imagina sembrando el doble de superficie, pero desarrollando regiones que hoy no son productivas. "Sacar 40 quintales de soja en campos de 1.500 dólares es valorizarlos", asegura.
infocampo

La Redención Sofro es una empresa agropecuaria de producción primaria, formada por las familias Rodrigué, Fogante y Cecci, de la región cordobesa al sur de Marcos Juárez.

Al igual que otros grandes grupos de siembra, esta compañía ha decidido mantener su administración y escritorio en su origen: su campo en Inriville.

Referente de la siembra directa en Aapresid, y ex presidente de Aacrea, Marcos Rodrigué es uno de los líderes
de Sofro La Redención. En diálogo con Infocampo analizó el futuro de las empresas del sector. Destacó el protagonismo que tienen en materia productiva: “Estamos convencidos de que nuestra fortaleza es el conocimiento productivo y que es el activo más grande”, aseguró.

Reconoció que, en el futuro, la clave es la asociatividad para generar volumen, y no descartó la posibilidad de relacionarse con industrias de cualquier sector. Para los próximos 5 años estima que mejorarán la producciónhasta duplicarla. Si bien no está dentro de la planificación empezar a producir afuera, no lo descarta.

– ¿Cómo analiza la situación de la aplicación de tecnología agronómica?
– Me parece que son diferentes etapas. Hubo una tradicionalista, de cultivo de la tierra, hasta el comienzo de la siembra directa y la aplicación de tecnología. Cuando se empezó a complicar hacer soja, porque no había herbicidas para las malezas o se habían hecho resistentes, apareció la soja transgénica, cuyo uso masivo simplificó mucho las cosas. Como el valor del maíz era inferior al de la soja, en campos alquilados lo único que se podía hacer era la oleaginosa. Pero nosotros siempre pensamos que es importante la rotación y por eso la mantuvimos. Ahora es más fácil rotar por el valor que tienen el maíz, el sorgo y el trigo.

– ¿Y cómo analiza el futuro de las empresas?
– Creo que va a pasar muchísimo por lo tecnológico. Toda la simplicidad que hubo en el manejo de los cultivos de hace unos años no va a ser así sino que se va a requerir de conocimientos técnicos profundos para poder desarrollar la agricultura del futuro en cuanto a control de malezas y enfermedades, momentos de siembra, materiales, nutrientes, tierra, etc. Porque si yo puedo sacar 40 quintales de soja acá (en Inriville) donde la hectárea vale 12.000 o 15.000 dólares, pero también los puedo sacar en Formosa o en el Chaco, donde vale 1.500 o 1.800 dólares, estamos cambiando la manera de hacer agricultura y la valorización de los campos.

– Si tuviera que poner en un lado lo tecnológico y la gestión, y en otro lado la comercialización, ¿qué lugar ocuparía cada cosa?
-Lo tecnológico con lo comercial están íntimamente relacionados. Yo creo que hoy casi todas las explotaciones agropecuarias
tienen metida la comercialización dentro de ellas. Diferenciaría eso de lo que es la empresa agropecuaria. Antes, el concepto de empresa estaba vinculado con asumir un riesgo, comprar y vender la producción. Hoy el concepto de empresa debería estar basado en otros parámetros: comprar y vender y tomar riesgos, pero también se incluye el desarrollo de la organización de la empresa. Y yo creo que eso en las explotaciones agropecuarias es una materia pendiente. Desarrollar recursos humanos, habilidades financieras. Porque puedo saber producir pero tal vez no cómo invertir para ganar más, tomar un crédito barato o asociarme. Entonces, toda esta situación distinta que tiene la empresa agropecuaria no está ligada solamente a la comercialización. Creo que en la Argentina habrá que repensar la empresa agropecuaria, porque diría que tenemos muchas explotaciones agropecuarias y pocas empresas.

-¿Cómo evalúan en Sofro La Redención la relación entre la empresa agropecuaria y el entorno social? ¿Cuál debería ser su responsabilidad ante la comunidad?
-Inicialmente, las empresas trabajan para generar negocios y dinero. Pero también hay una parte que está relacionada con el medio ambiente y otra con lo social. Todas las empresas, no solamente las agropecuarias, creo, saben que tienen un compromiso con la sociedad en la que viven, saben que deben hacerla crecer. Para esto trabajamos con una fundación relacionada al tema salud y educación. Por mi experiencia, donde más empresas hay, más desarrollo comunitario tenemos. Esto está relacionado con empresas de todos los rubros, que tienen sus programas de asistencia a la comunidad con los productores
que compran sus productos.

– ¿Cuál es la interacción de la empresa agropecuaria con el resto de las empresas?
– Diría que no hay mucha interrelación, porque en general nos vemos como competidores en disputa por un bien escaso, como hoy es la tierra. Y cuando aparece alguna fracción disponible estamos discutiendo cómo podemos hacernos de ella. Es difícil que alguno muestre cuánto paga, a cuánto compra o vende, por los celos.

– ¿Hay una asignatura pendiente en materia de alianzas?
– A futuro las alianzas van a ser muy importantes. No significa sólo una relación de compra-venta, sino un acuerdo de compañía mutua en distintas escalas de negocios. Sin dudas, el tener volumen y tamaño va a ser un pasaje rápido a tener una alianza. Va a ser tan cambiante el escenario futuro agrícola que va a ser difícil que el productor agropecuario lo pueda afrontar solo. Si no se juntan exportadores, proveedores y bancos va a ser difícil poder competir.

-El común de la gente asocia en la misma categoría a compañías como La Redención Sofro, El Tejar, Los Grobo o MSU.
Visto desde el lado de ustedes, ¿tienen algo en común?

-Creo que somos empresas distintas en su concepción, algunas son propietarias de activos, otras tienen negocios por fuera del agro, otras negocios en el exterior. Nosotros estamos convencidos de que nuestra fortaleza es el conocimiento productivo y que es el activo más grande y fuerte que tenemos, por lo que a cualquier otra empresa se le complica competir con nosotros. Sabemos que es algo intangible, pero sabemos que podemos competir en cuanto a los montos a pagar y ofrecer alternativas de producción distintas de lo que ofrecen los otros, así como también lograr rendimientos que otros no consiguen.

-¿Cómo se imagina su empresa de acá a cinco años?
-La imaginamos trabajando el doble, haciendo productivas tierras que hoy no están siendo utilizadas. Nos imaginamos fusionados con otras empresas, que pueden ser agropecuarias o no, pueden ser también inversores externos. (Piensa) No nos vemos trabajando fuera del país, pero puede pasar. Sí nos vemos muy comprometidos con la Argentina y desarrollando lugares hoy sin explotar.

-¿Estaría dentro de las posibilidades avanzar en la cadena de valor, en el procesamiento de las materias primas?
-Sí. Es probable. Está dentro de nuestra misión-visión y es probable que podamos participar en eso. Pero como dije, antes era una producción agropecuaria que producía commodities, y ahora estamos pensando en una producción masiva, mucho más tecnificada e identificada con otros socios.

-¿Qué sector sería atractivo para pasar de la producción de materias primas hacia la industrialización?
-Podría ser cualquiera. Yo digo siempre que las empresas hay que pensarlas hoy hacia el futuro. Ahora estamos pensando que tenemos que darle un impulso de aumentar mucho el volumen que poseemos y de poder industrializar. Puede ser cerdos, aves, molinos y aceiteras o todas.

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