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"Queremos recuperar el federalismo y el protagonismo de los pueblos"

Así lo indica la "Proclama de Gualeguaychú", el documento elaborado por la Comisión de Enlace Agropecuaria para ponerle fin a los 21 días de protestas realizadas en todas las regiones productivas del país. Indicaron que los cortes de rutas no fueron objeto de una decisión deliberada.

Así lo indica la "Proclama de Gualeguaychú", el documento elaborado por la Comisión de Enlace Agropecuaria para ponerle fin a los 21 días de protestas realizadas en todas las regiones productivas del país. Indicaron que los cortes de rutas no fueron objeto de una decisión deliberada.
infocampo
Por Infocampo

La Comisión de Enlace Agropecuaria decidió cerrar los 21 días de protestas con un mensaje dirigido a la ciudadanía y los representantes argentinos, el cual fue leído hoy en la asamblea agropecuaria de Gualeguaychú y que se reproduce completo a continuación:

Proclama de Gualeguaychú

Las entidades del campo abajo firmantes nos dirigimos en nombre de nuestros representados a los poderes públicos, partidos políticos, restantes sectores de la producción y la ciudadanía del país para expresar que las movilización masiva de los hombres de campo que transcurre en estos días no tiene precedentes en la historia de nuestro país.

Porque otros reclamos que se recuerdan estuvieron localizados en algún punto, región o sector. El actual, en cambio, se ha extendido a todo el país y comprende a todos los rubros de la producción rural, aunque el disparador ocasional haya sido la soja. Tampoco se recuerdan antecedentes del apoyo caluroso y espontáneo de la ciudadanía, por lo que incluimos como destinataria de este mensaje.

Esperamos que quienes detentan los poderes de origen electivo a lo largo del país tomen en cuenta estos innegables datos de la realidad. Algunos ingredientes de esta titánica y masiva manifestación relacionados con la vía de hecho no fueron de objeto nuestra decisión deliberada y serena, nos fueron impuestos por las circunstancias de todos conocidas y determinaron que fuera esa la única forma de lograr que se los escuche. Antes habíamos intentado vías formales hasta el cansancio.

Pero asimismo hemos tratado y logrado que tales ingredientes se mantuvieran dentro de los causes previstos y no devinieran en desbordes indeseados. Los hombres de campo no usamos pistolas, sólo usamos herramientas de trabajo. Tampoco hemos nacido para alterar la convivencia o afectar a terceros, pero sí circunstancialmente no hemos podido evitarlo, es por que este extremo recurso no deseado nos ha sido impuesto.

Quisiéramos volver a la normalidad de la convivencia y el trabajo. Somos concientes de la fortaleza que nos otorga el apoyo de la ciudadanía, en ella tuvimos, porqué ocultarlo, la complacencia en voz baja de muchos funcionarios, legisladores y dirigentes que nos dan la razón.

Sin embargo, nuestro mayor deseo es que se reestablezcan lo más pronto posible las condiciones que permitan un diálogo sereno, profundo, que ilumine la ruta rectora del bien común, pero esas condiciones no deben simplificarse con superficialidad, reduciéndolas a nuestra aceptación inmediata, de medidas que no resuelven el fondo del problema. De esto estamos cansados y hace mucho tiempo.

Sí en cambio deseamos aportar propuestas, escuchar razones y buscar juntos soluciones. Pero que éstas no se agoten en los temas de coyuntura. Queremos también que se echen las bases institucionales para los pasos futuros en el sagrado marco de la Ley y la Constitución, eso significa, para decirlo más claro, que sean los poderes legislativos los que establezcan los impuestos, comprendiendo en este concepto todas las demás imposiciones que camufladas en otras denominaciones resultan más onerosas que los propios impuestos.

En ese concepto se incluye además el control parlamentario, administrativo y judicial del destino de las imposiciones. Así se hace en todas las democracias verdaderas del mundo. Significa también que queremos recuperar el federalismo perdido y el protagonismo de los pueblos, en un marco de equidad y justicia social.

Cuando esos fundamentos institucionales tuvieron vigencia, la Argentina fue uno de los países más respetados del mundo y allí queremos volver. Ese es nuestro mensaje, que seguramente ha de ser acompañado por la opinión pública y la ciudadanía, los poderes públicos tienen la palabra. Nosotros estaremos esperando con la mejor intención, como siempre, como corresponde.

Gualeguaychú, 2 de abril de 2008

SRA, FAA, Coninagro y CRA

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