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Se cuadruplicó la importación de soja

La importación temporaria permite disminuir capacidad ociosa. Son datos oficiales, provenientes de la Aduana. El grano llega para molerse y reexportarse como harina y aceite. Las compras involucran un desembolso de u$s340 millones. Ruralistas de Carbap monitorean la situación.

La importación temporaria permite disminuir capacidad ociosa. Son datos oficiales, provenientes de la Aduana. El grano llega para molerse y reexportarse como harina y aceite. Las compras involucran un desembolso de u$s340 millones. Ruralistas de Carbap monitorean la situación.
infocampo

Encabezada por Cargill, en los primeros siete meses del año la industria aceitera lleva registradas importaciones de soja por 1,38 millón de toneladas, casi cuatro veces más que lo importado en igual período de 2006, cuando las compras totalizaban 381.000 toneladas.

Debido a la expansión de la capacidad de procesamiento de oleaginosas (crushing) se preveía que este año las aceiteras se aprovisionaran de poroto de soja del exterior, para no tener capacidad ociosa.

Bajo el régimen de importación temporaria, ese poroto es molido y reexportado como aceite y harina.

Informes previos hablaban de una importación anual en el orden de las 2,5 millones de toneladas, objetivo que se cumpliría de continuar las compras a este ritmo.

En cambio, el Dto. de Agricultura de los Estados Unidos pronostica una cifra menor. Habla de compras por 1,7 Mt en todo el año y una molienda que treparía a 33,5 millones de toneladas, sobre una producción argentina de 47,2 Mt.

Las compañías registraron compras por alrededor de 200.000 toneladas mensuales, con un pico en el mes de abril y un piso en enero. Es para destacar que el ritmo de compras apenas aflojó en julio (190.000 toneladas), a pesar de que se hablaba de restricciones energéticas para la molienda de granos.

El origen del poroto es masivamente Paraguay, con una minúscula proporción de Uruguay, que arribó al puerto de Concepción del Uruguay.

El grano paraguayo llegó a las aceiteras ubicadas sobre la costa del Paraná a un valor promedio de 247 dólares FOB en origen la tonelada, aunque el precio fue evolucionando a medida que transcurrió el año. De los 238 u$s/t que costaba en enero se fue a 261 u$s/t en julio.

El ránking de compradores lo encabeza Cargill, con unas 600.000 toneladas, a la que siguen Dreyfus (LDC Argentina SA) con unas 315.000, Bunge Argentina SA con 240.000, Vicentín con 145.000 y Aceitera General Deheza con 75.000 toneladas.

En total, las compañías invirtieron unos u$s340 millones, a lo que hay sumar los gastos de flete, seguro y nacionalización del grano.

Pero esta situación está siendo monitoreada por los productores nucleados en Carbap, la entidad adherida a CRA y fue tema de la última reunión de la comisión de granos.

Es que los ruralistas temen que estas compras puedan incidir negativamente en los precios recibidos por el productor argentino.

“Estamos preocupados”, adelantó Pedro Apaolaza, presidente de la entidad a Infocampo.

En tanto, operadores del mercado granario sostuvieron que lógicamente, al aumentar la oferta, algún impacto tiene en el precio. “Sin embargo, a nivel país es beneficioso porque permite a la industria operar a pleno”, agregaron las fuentes consultadas.

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