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Se ordenan los tambos santafesinos

A pesar de estar a la cabeza de la producción nacional es la única de las cinco provincias productoras que no cuenta aún con una norma que regule la actividad. El proyecto apunta a eliminar la competencia desleal y la marginalidad del sector

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22.10.2004 | Por Infocampo
Infocampo

Luego de varios meses de gestación en el seno del Ministerio de la Producción y de haber sido puesta a consideración de los productores y las industrias, finalmente ingresó en la Legislatura santafesina un proyecto de ley que apunta a sancionar la primera norma que ordene la lechería en esta provincia.

El texto, que ingresó en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Senadores a través del legislador Alcides Calvo -senador por el departamento de Castellanos- apunta a ordenar y transparentar la cadena de producción y comercialización a partir del registro de todos los actores que intervienen y una eficiente información estadística. Al mismo tiempo persigue aunar criterios con la legislación nacional, promover la diferenciación de la materia prima para su mejor comercialización e instrumentar un ámbito de discusión en el cual los actores de la cadena consensúen políticas que permitan dar previsibilidad al negocio de la lechería.

La producción lechera representa el 13% del PBI santafesino y equivale al 30% de la producción nacional de materia prima. La actividad se desarrolla en 4.900 tambos que ocupan 5.600 hectáreas y producen 2.200 millones de litros al año que se derivan a las 184 plantas industriales radicadas en territorio santafesino. Sin embargo, de las cinco provincias productoras (junto a Buenos Aires, La Pampa, Córdoba y Entre Ríos), Santa Fe es la única que aún no cuenta con una norma que regule la actividad.

Según explica el senador Calvo, el proyecto busca ordenar el sector frente a las “situaciones de conflicto y vacío legal” que imperan en la provincia y que se incrementan cada vez que se presenta un período de crisis en la lechería. “Estos problemas -sostiene- refieren a la fijación de estándares y determinaciones de calidad de la materia prima, condiciones de pago de la misma y plazos para la liquidación; volúmenes exportados y sistemas de compensación para las empresas exportadoras por los menores precios recibidos, los mayores costos de insumos y servicios; la marginalidad en el sector (y) la falta de una política con proyección en el mediano y largo plazo”.

Entre los fundamentos del proyecto se pone de relieve la informalidad que impide el relevamiento estadístico de la producción y, por lo tanto, el adecuado diagnóstico que permita implementar medidas acertadas en el momento oportuno.

Por tal motivo se establece la creación de registros de establecimientos tamberos, industriales y de empresas de servicios de lechería, todos de inscripción obligatoria, a excepción de los tambos que produzcan para consumo particular y no comercialicen o entreguen la producción a terceros.

Estos establecimientos deberán, entre otros requisitos de tipo administrativo y legal, comprobar el cumplimiento de los planes sanitarios así como proveer datos de producción y números de animales. Las industrias sólo podrán recibir materia prima de tambos inscriptos. Pero además, las usinas lácteas deberán volcar en los registros los datos de procesamiento y la nómina de establecimientos que les proveen de leche cruda. En tanto, los laboratorios deberán informar sobre los resultados de los análisis realizados.

Cabe señalar que la ley prevé multas por valores que oscilan entre 1.000 y 50.000 litros de leche para quienes infrinjan los términos de la norma. El cumplimiento de estos requisitos contribuirá al ordenamiento del sector, pero también a la conformación de un “sistema de información sobre producción lechera”, a partir del procesamiento de los datos obtenidos por los registros.

Por último, la futura ley crea el Consejo Provincial de Lechería, compuesto por funcionarios de la cartera productiva santafesina y representantes de la producción y la industria, al cual se le otorga, entre las principales funciones, implementar un foro permanente de estudios técnicos y constituirse como órgano de consulta del Poder Ejecutivo santafesino para la orientación de las políticas lecheras a implementar en la provincia. Asimismo, la norma prevé invitar al mismo a un representante del comercio minorista y los consumidores.

El mencionado consejo funcionará en dos comisiones: una política, integrada por entidades de productores e industriales, encargada de elevar al Ejecutivo las conclusiones respecto de los temas tratados, y otra de naturaleza técnica, compuesta por profesionales de las facultades afines, INTA, Senasa y el Centro de Investigaciones Tecnológicas de la Industria Láctea (CITIL).

La tercera es la vencida:

ahora se unieron los sojeros

El miércoles, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Rodolfo Rossi, electo presidente por dos años de la Asociación Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) volvió a reiterar el rito que empezó el día anterior en Rosario y finalizó ayer en Tucumán: conversar con los medios.

Presentado por Adrián Vera, directivo de la Bolsa, al acto también asistieron Oscar Alvarado, presidente de Asagir (la Asociación de Girasol), la primera cadena de valor que se integró, y Juan “Johnny” Avellaneda, titular de Maizar, que fue la segunda. “Está toda la gruesa”, deslizó alguien.

Rossi, explicó que la entidad ha definido su perfil organizativo y tiene la particularidad de ser una asociación de instituciones, entidades, asociaciones del sector público y privado, que pertenecen a los sectores de la investigación y desarrollo, producción, provisión de Insumos, comercialización, industrialización y usos, y los servicios en toda la cadena. Y además señaló que Acsoja, tendrá su oficina en el edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El reconocido fitomejorador comentó que la situación actual, es fruto de varios factores, y se destaca la participación que le cupo a los integrantes de Acsoja, que delineó los primeros pasos, que sirvieron para la radicación del cultivo (“aún considerado exótico”) en las principales zonas productoras y le dio impulso a la agroindustria oleaginosa.

En ese sentido, contó que un grupo importante de instituciones debatieron sobre la situación de la agroindustria en la Argentina y frente al contexto internacional aún más, en un producto básicamente exportable, lo que derivó en un plan estratégico para los próximos años.

La propuesta se sintetiza en el establecimiento de la producción sustentable del cultivo sinergizando el desempeño de los actores para el más eficiente manejo de los recursos, la promoción del incremento de valor agregado y el desarrollo de nuevos usos, mercados y productos, y también propender a la integración a nivel del Mercosur.

Como resultado del análisis se concluyó que los temas prioritarios relevados, enunciados por los diferentes sectores, y consensuados para trabajar en la primera etapa de la Acsoja son, entre otros: la calidad de la producción granaria de la soja y sus derivados, la identificación de requerimientos de calidad de la industria y la comercialización, la implementación de normas sobre residuos y toxinas en granos y derivados y la calidad del grano y semilla para uso industrial. Mapeo de zonas, trazabilidad en la cadena y coexistencia (OGM y libre de OGM) y el fomento a la investigación pública y privada.

Por Juan Manuel Fernández

Corresponsal de Infocampo en Santa Fe

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